Horacio Accavallo, quien en su infancia fue cartonero, lustrabotas y botellero, triunfó en el boxeo y fue el segundo campeón mundial de Argentina.
El nacido un 14 de octubre de 1934, en Villa Diamante, Lanús, fue el segundo campeón mundial del boxeo, luego de Pascual Pérez, en peso mosca, tras derrotar al japonés Katsuyoshi Takayama, el 1 de marzo de 1966 en Tokio. Ganó el título en un fallo dividido por puntos, con tarjetas a su favor de 73-69 y 74- 67 y la restante en contra 71- 70.
Lejos de la fama y el dinero, Accavallo, hijo de un tano y una española, ambos analfabetos, tuvo una niñez complicada y que poco quiso recordar a lo largo de su vida. Junto a cuatro hermanos juntaba cartones en el depósito denominado «La Quema». Luego se ganó la vida como botellero y lustra botas.
Se retiró del boxeo en octubre de 1968, con el título del mundo en su poder. Terminó su carrera con un palmarés de 83 combates, con 75 triunfos (34 por nocaut), dos derrotas y seis empates.
El boxeador histórico, el campeón eterno, decidió retirarse con lo ganado y no pelear por pelear: “Si me retiro con la corona siempre seré campeón del Mundo…”, afirmó antes de cancelar lo que hubiera sido su último enfrentamiento ante el brasileño Manuel Severino.
