El nuevo milenio se ha caracterizado por la fuerte irrupción de la mujer en política, ahora ocupa posiciones de mayor jerarquía, tácita e históricamente masculinas. Se evidenció con la victoria electoral de Cristina Fernández en 2007, quien logra convertirse en la primera presidenta de la República Argentina elegida por el voto popular -e incluso ser reelec pata ra un segundo mandato-. Por su parte, Vidal alcanzó la gobernación de Buenos Aires en 2015 -primera vez para una mujer- poniendo fin a 28 años de gobiernos peronistas en la provincia. Ambas consiguieron ocupar puestos que las mujeres nunca antes habían alcanzado. Una es femenina, la otra lo que se espera de una dama. ¿Quién es quién?
Por Bárbara Ester y Guillermo Javier González, sociólogos
CFK
¿Qué es aquello que no se le perdona a Cristina, lo que más odio genera? ¿Son acaso las medidas que tomó durante su mandato o es su estilo masculino de hacer política desde una estética femenina y provocativa?
ESTILO MASCULINO
Cristina es dominante, soberbia, desafiante, confrontativa. ¿No son acaso esas cualidades reservadas para el ejercicio de los varones? Cuando Cristina es electa presidenta, contaba con una extensa trayectoria parlamentaria, habiendo sido diputada y senadora durante 16 años. Sin embargo era catalogada ¨la mujer de¨ y vista por muchos como un títere del expresidente, minimizada en su rol de líder -papel que se le atribuía a Néstor-. La atacaban por su condición de mujer, criatura inferior que de ningún modo debe disputar la hegemonía masculina. Y se quedaban tranquilos creyendo que él la manejaba, más importante aún, la dominaba. Este era el imaginario reinante, o el relato como a ellos tanto les gusta decir, hasta el 27 de octubre de 2010.
Siempre se dice que la muerte da paso a las leyendas, y esta no fue la excepción, pero aquella ocasión vio nacer dos hitos: él, que partió, y ella, que se quedó. En ese momento de quiebre Cristina no sólo no se quebró, se resignificó. Quiénes la denostaban esperaban que flaqueara y diera un paso al costado. Sin embargo, ella redobló la apuesta y permaneció de pie junto al féretro de su marido, firme y decidida a seguir adelante, empoderándose más que nunca. Es ahí que se adueña de aquel liderazgo antaño compartido, tomando desde entonces y con total exclusividad el mando de la nave. Ella es LA jefa. Y eso sí que no tiene perdón.
ESTÉTICA FEMENINA
Cristina optó por un rumbo estético distinto al elegido por la mayoría de las mujeres en política. Si ellas quieren aspirar a ocupar determinados puestos deben en cierto sentido renunciar a su costado ¨femenino¨ y masculinizarse, o al menos constituirse como un hibrido sin género. Son presas de una exigencia social que tolera a las mujeres en el ámbito político siempre y cuando paguen el costo de dejar de expresar sensualidad.
Ella es diferente. Su look ha suscitado un sinfín de ataques pues su imagen está muy vinculada al gusto por la moda. El cabello largo y cada vez más rojizo, los vestidos entallados que marcan su cintura, el maquillaje y los tacos aguja, no son de ningún modo ¨adecuados¨ para quién ocupa semejante espacio de poder. No hacen más que resaltar atributos de una femineidad que perturba. Y enoja.
VIDAL
¿Cuál es considerado su mayor capital? ¿Por qué ella sí es apreciada en su condición de mujer?
ESTILO PRO
En primer lugar y como uno de sus rasgos distintivos opera la exaltación de su figura maternal, con hijos que aún se encuentran en edad escolar. Es decir que no solamente es madre, además es joven, una cualidad altamente valorada en nuestra sociedad, especialmente para las mujeres. Su otra gran virtud sería su capacidad de escuchar, la cual se contrapondría con el ABC de su partido que hizo del diálogo una de sus mayores banderas -para ello haría falta un intercambio de ambas partes-. Vidal por el contrario sostiene que no vino a hablar sino a escuchar y se posiciona en el rol de amiga comprensiva, predispuesta a tocar timbres y ofrecerse a los vecinos como una política cercana con quién pueden hacer catarsis.
ESTÉTICA NEUTRA
Vidal se muestra con una estética ¨natural¨, cuyos rasgos distintivos son los de una persona sencilla, que viste pantalones, colores oscuros, utiliza poco maquillaje y no intenta ser sexy o provocativa. En una palabra, y haciendo eco de la caracterización impuesta por los medios, se la tilda de ¨sobria¨. Es más, ella misma se autodefine como una mujer a la que no le gusta la moda. Sin embargo, su imagen no tiene nada de fortuita, más bien está fuertemente digitada desde el laboratorio de marketing Pro. Un claro ejemplo: Macri le exigió bajar de peso (perdió 17 kilos) para afrontar la campaña de 2011. Confirmado, no fue magia.
CFK VS. VIDAL. REVANCHA DE GÉNERO
Las dos son madres. Sin embargo en Vidal esa condición está exacerbada y ponderada mientras que, en el caso de Cristina, no se la asocia positivamente a este rol. La gobernadora estuvo siempre ligada al estereotipo de madre tradicional para quién lo primero es la familia. Es por ello que revistas como Gente, Para ti o Caras publican notas en las cuales el amor por sus hijos es siempre resaltado. Lo llamativo es que la ex presidenta nunca ocultó a sus hijos sino que, por el contrario, estos han tenido gran exposición -Máximo es diputado por Santa Cruz, Florencia fue quién le colocó la banda presidencial en 2011- ¿A qué se debe entonces este trato diferencial?
María Eugenia cosecha elogios por su estilo amistoso y pacificador, estrategia opuesta a la elegida por Cristina, quién recibió innumerables críticas por sus formas -la confrontación, el enfrentamiento-. Uno de los atributos que más irritaba de la ex mandataria era su capacidad de oratoria, cristalizado en el desproporcionado malestar que generaba su activa alocución por medio de las cadenas nacionales. Opuestamente, Vidal aparece como alguien que dice poco y escucha mucho, recibiendo por ello el beneplácito de quiénes ven un retorno a la ¨normalidad¨ en esta suerte de mudez de género. Un alivio luego de tantos años de discurso ¨excesivamente ideologizado¨.
Los neoconservadurismos, en dónde está inscripto el macrismo, suponen un reacomodamiento o nuevo orden de las mujeres en política. El estereotipo femenino que estos promueven es un retorno al estilo de vida tradicional. Para ellas, esto supone retomar los valores hogareños, maternales, de escucha, comprensión. Personifica al prototipo de mujeres que acompañan al presidente pero desde un rol subalterno, volviendo así a la idea que ¨detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer¨. Nada como ir juntos a la par.
A Vidal se la realza por presentarse a cara lavada -a pesar que ella reconoció usar maquillaje- como señal de transparencia y pureza, en contraposición con el fuerte delineado de ojos de CFK. La gobernadora viste pantalones, la expresidenta en cambio se anima a los vestidos y polleras. María Eugenia procura mostrarse sobria, Cristina juega a ser sexy. Sin embargo, es evidente quién se subordina a un rol secundario -lo que la mujer ¨debe¨ ser- y quién, aun haciendo gala de su femineidad, ¨lleva los pantalones¨.
