En un contexto de atomización de liderazgos gremiales, el líder camionero quiere busca que hijo ocupe una de las sillas de la conducción colegiada.
La confirmación de que el 11 de noviembre se renovará la conducción de la CGT dio la señal de largada para las acciones de exhibición de volumen de cada sector interno con aspiraciones de liderazgo, entre ellos el de Hugo Moyano con su hijo mayor, Pablo, como principal candidato del espacio a integrar una posible jefatura colegiada.
De eso se conversó ayer en un encuentro de referente gremiales cercanos a camioneros, y lo será mañana de un plenario del FRESIMONA, el músculo político desarrollado por Moyano y gremios afines durante la última etapa del macrismo para demostrar su disconformidad con el triunvirato encabezado por Héctor Daer.
De lo que se trata, es de mostrar capacidad de fuerza en base a dos puntos: por su número de afiliados que representa o bien por su condición estratégica en el plano económico. El desafío para Moyano y sus aliados es contrarrestar el núcleo de conducción actual de la CGT sostenido por la alianza de los “gordos” de los grandes gremios de servicios (Comercio y sanidad) y los “independientes” de buen diálogo con todos los gobiernos, capaces entre ambos de torcer a su favor cualquier elección por el número de congresales que suman.
Lo cierto, es que con el gremialismo con cada vez menor capacidad de representación
Además de Camioneros el grupo tiene como segunda referencia principal a los mecánicos de Smata con Ricardo Pignanelli y Francisco Manrique al frente. En el sector exageran con que el Frente tiene 55 organizaciones sindicales asociadas pero en la pandemia varias de las que parecían aseguradas se alejaron de los Moyano, sobre todo la Corriente Federal de Trabajadores (CFT) con los bancarios de Sergio Palazzo (con juego propio como el sindicalista favorito de Cristina de Kirchner), el piloto Pablo Biró y el gráfico Héctor Amichetti. Con esos gremios lejos del moyanismo, la capacidad de fuerza que tendrá el gremio de los camioneros para poder imponer a Pablo como líder de la conducción colegiada, se diluye, máxime en momentos en donde crece el desempleo, y salvo un puñado de gremios, todos han visto la capacidad adquisitiva del salario disminuida.
En ese marco también puede leerse el alejamiento de Facundo Moyano de la actividad legislativa y política como un gesto de disconformidad a la hora del cierre de las listas, en la que Palazzo, fue ungido por Cristina y ocupa uno de los primeros cinco lugares en la lista de la provincia de Buenos Aires.
Lo cierto, es que con el gremialismo con cada vez menor capacidad de representación, y el escenario sindical atomizado, cuesta avizorar quién estará al frente de la conducción de la principal central del país, lo que terminará de definirse a pocos días de la elección general.
