El concejal Eduardo Miranda, quien acompañó a Julio Casanello en las elecciones locales de 1991, se opuso al proyecto de declarar “persona no grata” al ex intendente de facto, propuesta que había impulsado el bloque del ARI.
En los últimos días el nombre de Julio Casanello sonó en los medios y en el Concejo Deliberante quilmeño. Distintos sectores pidieron su renuncia como Presidente del Comité Olímpico Argentino. Se señala su responsabilidad sobre delitos de lesa humanidad cometidos en Quilmes en años de su mandato. Alguien recordó que su situación es la misma de muchos otros, también funcionarios en tiempos de terrorismo de estado, pero fuera de señalamiento.
El concejal Miranda, quien suele integrar la mayoría que logra el intendente Gutiérrez en el Concejo Deliberante, dio su parecer: “Por la sospecha no se puede declarar a una persona no grata, más a allá que haya habido periodísticamente abundante información que lo relacionaba a Casanello con el proceso, donde él fue interventor o comisionado. Nunca la Justicia se expidió. Ni siquiera lo han procesado a Casanello. La mera sospecha abre un espacio de duda sobre su actuación. Hay manifestaciones contra él en diversos ámbitos. Pero la declaración de persona no grata me parecía exagerada”.
No obstante, dijo que “no soy de los que dicen que hay que dar vuelta a página y olvidar el pasado”. Miranda habla de la gravedad de los delitos de lesa humanidad, como secuestrar, matar o robar criaturas, “hechos aberrantes, degradantes de la condición humana”, que deben castigarse.
Agregó: “Hay presiones periodísticas y meras sospechas. La certeza la da la actuación de la Justicia. Yo en lugar de Casanello le pediría a la Justicia que me investigue para terminar con todo esto. Las dificultades están cuando la decisión política interfiere en la Justicia. Si a la Justicia se la deja actuar, actúa. Estoy convencido de es”.
Y se metió en una discusión que no se cierra en la Argentina: “No hay que abrir juicios de valor fuera de tiempo y espacio. Yo no puedo cuestionar a Alfonsín por la obediencia debida y el punto final. Eran circunstancias muy difíciles que atravesaba el país y lo importante era que la democracia sobreviviera, una democracia muy endeble. Argentina vivió golpe tras golpe, con reclamos de las fuerzas armadas”.
Señaló: “Pasó en todos lados, de a poco la Justicia irá avanzando, al final la justicia los alcanza. En vida o luego. Quedan definidos como criminales. Pero deben ser castigados, no se puede hacer desde el estado esto”.
Aseguró el edil: “Desde la recuperación de la democracia se comenzó lentamente a avanzar sobre estas cuestiones, que era muy difícil. No hay que olvidarse: los militares, cuando se fueron, dejaron establecidas leyes que los protegían ampliamente. No era sencillo, hubo que destruirlas”. Se refiere a la ley de autoamnistía que, efectivamente, el peronismo –y detrás suyo el 40 por ciento de la sociedad- avaló como válida, pese a que implicaba el cierre las investigaciones.
“La comunidad de Quilmes ve bien a Casanello. Ganó esa elección del año 91 (se refiere a cuando Aníbal Fernández llegó al gobierno), pero por estas cosas que ocurren de los fraudes electorales, no accedió a la comuna. Aún hoy goza de prestigio, de consideración y de respeto en vastos sectores de la comunidad quilmeña. Aunque gana juicios de valor diversos. Pero sigue teniendo respeto. He hablado con algunos vecinos, y no creen que Casanello haya tenido ninguna participación en estos casos. La sospecha es una carga pesada para llevar sobre los hombros. Yo diría que se investigue y se termine de dilucidar”, sostuvo Miranda.
Y finalizó el concejal: “Yo no tengo opinión formada, he tenido trato con él, no me pareció que pudiera transitar por esos caminos escabrosos. Pero sorpresas te da a la vida… ¿Puede ser que siendo Intendente lo ignorara? Y… también es una duda. Tuve trato con el, pero jamás se lo he preguntado. Ya se sabe cuál va a ser la respuesta. Si no se la interfiere, la justicia avanza, aunque a veces no sea completamente objetiva. El tiempo dirá”.

