Aunque la relación entre el Presidente y el jefe de Gobierno porteño sigue siendo distante, en Balcarce 50 reconocen un giro en la gestión de la Ciudad. En paralelo, empieza a tomar forma la discusión sobre el escenario electoral que viene
En un giro que refleja el reacomodamiento político de cara a los próximos años, el presidente Javier Milei suavizó su postura hacia el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, con quien terminó sellando un acuerdo clave por la deuda derivada de la Coparticipación Federal. Desde la Casa Rosada justifican este cambio al señalar que el mandatario local evidenció un “notorio cambio” en su gestión.
Sin embargo, esa mirada no es compartida por todos dentro del oficialismo. En sectores de La Libertad Avanza en la Ciudad de Buenos Aires cuestionan el viraje del alcalde, a quien acusan de haber adaptado su discurso en función de los sondeos y de replicar los ejes que posicionaron a Javier Milei. “Están intentando adueñarse de la agenda. No trabajamos como si fuesemos pares”, advirtieron desde el espacio violeta.
Dentro del Poder Ejecutivo conviven visiones distintas sobre el vínculo. Algunos lo describen como distante y protocolar: “No hay mucho vínculo. Es formal. Algo así como una calma cordial”, sostuvo un dirigente cercano al oficialismo. Otros, en cambio, aseguran que la relación mejoró: “Con Jorge las cosas están bastante mejor”.
El contraste con lo ocurrido un año atrás es evidente. En aquel entonces, tras el Tedeum del 25 de Mayo en la Catedral Metropolitana, Javier Milei evitó saludar a Jorge Macri y lanzó una frase que marcó la ruptura: “Roma no paga traidores”. Hoy, el escenario parece haber cambiado.
Aquel conflicto tuvo como telón de fondo la contratación del consultor Antoni Gutiérrez-Rubí, vinculado a Sergio Massa, para la campaña porteña. La tensión también alcanzó a la vicepresidenta Victoria Villarruel, en un episodio que expuso las diferencias dentro del espacio.
Meses después, PRO y libertarios compitieron por separado en las elecciones locales, en las que se impuso Manuel Adorni. La campaña estuvo atravesada por fuertes cruces, aunque más tarde ambos espacios lograron recomponer el vínculo para las legislativas, cuando Karina Milei y Mauricio Macri acordaron una alianza.
El entendimiento por la coparticipación —uno de los reclamos históricos de la Ciudad tras el fallo cautelar de la Corte Suprema— aparece ahora como un gesto político relevante en la antesala del armado electoral para 2027.
A pesar de que Karina Milei impulsa una estrategia para disputar el control de la Ciudad con candidatos propios, dentro del oficialismo no descartan eventuales acuerdos con el PRO. “Falta tiempo. Nada es imposible. Solo lo que garantice la reelección de Javier Milei”, deslizó una fuente cercana al Presidente.
Desde el círculo más íntimo del mandatario también plantean que el problema nunca fue la posibilidad de una alianza en sí, sino quién define sus condiciones. “El problema con Macri nunca fue aliarnos o no aliarnos. Fue quién definía los términos de esa alianza y su afición por los negocios”, señalaron.
Aun así, persisten diferencias importantes. La intención de Jorge Macri de buscar la reelección y su resistencia a eliminar las PASO —uno de los ejes centrales de la reforma política impulsada por el Ejecutivo— aparecen como obstáculos para avanzar en un acuerdo más sólido.
Mientras tanto, en la Ciudad, la construcción libertaria continúa en paralelo. La legisladora Pilar Ramírez trabaja junto a Patricia Bullrich para fortalecer la presencia del espacio en las comunas porteñas, con recorridas territoriales y armado político de cara a 2027.
En el oficialismo reconocen que la convivencia con el PRO dista de ser fluida, pero también admiten que la necesidad de consolidar mayorías podría forzar entendimientos.
