Clases abiertas, ferias y distintos métodos de protesta se activan frente a la posibilidad de que una de las 50 universidades del mundo se vea obligada a cerrar. En dos semanas, una marcha multitudinaria será la mayor advertencia para el gobierno.
Clases abiertas en la puerta de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA es una imagen que quizás muchos jóvenes solo vieron en la escena final de la película ‘PUAN’, recientemente proyectada en los cines. Sin embargo, en los últimos días esa imagen se volvió facto, alertando la posibilidad de que la mejor universidad del país -y una de las 50 mejores DEL PLANETA- cierre sus puertas.
Esta imagen se replicó en muchas universidades del país, que el pasado martes reunieron a sus rectores en la Universidad Nacional de San Martín y decidieron realizar una masiva marcha en defensa de la universidad pública el próximo 23 de Abril.
Ambas medidas, son variantes de un mecanismo de defensa que se activa frente a la posibilidad concreta de que la UBA y las universidades nacionales del país cierren definitivamente sus puertas o arancelen carreras.
Si bien el gobierno tiene la intención de asfixiar a las mismas para que esto suceda por obligación y no por una decisión política, la intencionalidad de Javier Milei es evidente. Tan evidente, que casi está logrando su cometido.
«Estamos funcionando con partidas presupuestarias prorrogadas definidas en el 2023. Si en enero del 2023 teníamos 100 pesos ahora representan 30, es decir un tercio de la capacidad del poder adquisitivo del presupuesto de la universidad», explicó el director del Ciclo Básico Común (CBC), Felipe Vega Terra.
Ese testimonio es esencial para entender que, algo que no sucedió en las épocas más grises de nuestro país, es una posibilidad latente. Los estudiantes y los docentes están al tanto de esto y accionan al respecto.
