El Presidente habló ante empresarios en la Bolsa de Comercio de Córdoba tras su gira internacional. Defendió su programa económico, ratificó el superávit fiscal y lanzó duras críticas contra el kirchnerismo, los ambientalistas y sectores opositores.
El presidente Javier Milei reapareció en el país tras su gira por Estados Unidos, Chile y España y encabezó una exposición ante empresarios en la Bolsa de Comercio de Córdoba. En ese escenario defendió el rumbo de su gestión y sostuvo que su administración logró avances inéditos en un corto período.
Durante su intervención, el mandatario aseguró: «Salvo alguna excepción, nadie hizo lo que hicimos nosotros en tan poco tiempo». Frente a ejecutivos y dirigentes del sector privado, planteó que su programa combina una base filosófica liberal con una estrategia de eficiencia económica.
El jefe de Estado cuestionó el papel del intervencionismo estatal y afirmó que «la eficiencia económica está muy por encima del utilitarismo político». En ese punto criticó a la dirigencia tradicional y lanzó una frase directa: «los políticos no saben nada de economía».
En su exposición repasó teorías del pensamiento liberal y citó a economistas clásicos para explicar su visión del crecimiento. Defendió la innovación tecnológica y sostuvo que los cambios productivos generan nuevas oportunidades, incluso cuando desplazan actividades anteriores.
El mandatario también defendió el concepto de “destrucción creativa” y ridiculizó las críticas a ese proceso. En ese contexto lanzó una frase que provocó risas en el auditorio: «Es una pelotudez como una casa».
A lo largo del discurso Milei también dirigió críticas contra el kirchnerismo. Afirmó que ese espacio político busca perjudicar al sector privado y sostuvo: «No es chiste tener personas dispuestas romper todo con tal de verlos mal. Eso es el kirchnerismo».
En el mismo tono apuntó contra manifestaciones opositoras cerca del Congreso. Allí ironizó sobre sus adversarios políticos con una frase que ya utilizó en otras oportunidades: «No sé si odian más bañarse o trabajar».
Otro de los ejes de su discurso se centró en el debate sobre el uso de los recursos naturales. El Presidente cuestionó a los sectores ambientalistas que rechazan proyectos extractivos y sostuvo que el país pierde oportunidades económicas por esas posturas. En ese sentido calificó a esos grupos como «ambientalistas idiotas» y afirmó que la Argentina desaprovechó su potencial frente a otros países de la región.
Según explicó, el país cuenta con grandes oportunidades en materia energética, tecnológica y minera. Para Milei, esos sectores pueden impulsar el crecimiento si se reducen las regulaciones y se facilita la inversión.
El Presidente también defendió su política fiscal. Recordó que su gobierno mantuvo superávit desde el inicio de la gestión y prometió sostener ese esquema durante todo su mandato. «Así va a ser mientras yo esté en el sillón de Rivadavia», afirmó.
En el tramo final del discurso habló sobre la inflación y aseguró que el programa económico apunta a eliminarla de manera definitiva. Explicó que la política monetaria del gobierno anterior generó fuertes desequilibrios y sostuvo que el proceso de estabilización requiere tiempo.
Milei también insistió en la necesidad de abrir la economía y cuestionó el modelo proteccionista que dominó durante décadas. Según su mirada, la competencia internacional permitirá mejorar la productividad y reducir la corrupción.
Antes de cerrar, el mandatario sostuvo que el país atraviesa una etapa de recuperación. En ese marco afirmó: «Hemos decidido los argentinos torcer la historia de decadencia, estamos comenzando la reconstrucción de Argentina».
