El Presidente confirmó una visita oficial a Londres en 2026 y planteó un acercamiento político con el gobierno británico. Definió su posición sobre la soberanía en Malvinas y puso en agenda la flexibilización de las restricciones militares vigentes desde 1982.
El presidente Javier Milei confirmó que viajó en su agenda una visita oficial al Reino Unido en 2026, la primera de un mandatario argentino en casi tres décadas. El anuncio surgió tras una entrevista con el diario británico The Telegraph, en la que el jefe de Estado expuso su intención de redefinir el vínculo bilateral con Londres y avanzar sobre asuntos históricos y sensibles.
Milei precisó que el viaje se programó entre abril y mayo de 2026. Planteó encuentros con el primer ministro Keir Starmer y con dirigentes de distintos espacios políticos británicos. Definió ese movimiento como “un acercamiento estratégico” y lo vinculó a una nueva etapa en la relación entre ambos países.
La cuestión de las islas Malvinas ocupó un lugar central en sus declaraciones. El Presidente sostuvo que la soberanía argentina “no es negociable”, aunque aclaró que cualquier avance se canalizó por vías diplomáticas. También afirmó que ese proceso exigió el consentimiento de los habitantes del archipiélago, una definición que generó críticas en sectores políticos y académicos por reconocer en los hechos la administración británica actual.
Desde el entorno presidencial señalaron que la estrategia apuntó a ganar margen político a través de otros ámbitos de cooperación, sin limitar el diálogo al reclamo territorial. Esa postura se conoció en paralelo a nuevas tensiones en el Atlántico Sur.
En las semanas previas, el gobierno de Tierra del Fuego reclamó ante la Nación por el avance de una petrolera británica en el yacimiento “Sea Lion”, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte. La empresa israelí Navitas Petroleum informó que su filial con sede en el Reino Unido impulsó tareas de exploración y explotación off shore sin autorización argentina. El anuncio provocó una reacción del canciller de Israel, Gideon Sa’ar, quien respaldó el reclamo de soberanía argentina sobre las islas.
Otro eje clave de la agenda que Milei llevó a Londres fue el embargo de armas que el Reino Unido mantuvo desde la guerra de 1982. En el Gobierno evaluaron esa restricción como un límite para la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas y un freno a su modernización.
Según trascendió, la Casa Rosada inició conversaciones con autoridades británicas para revisar o flexibilizar esa prohibición. El objetivo oficial apuntó a habilitar futuras compras de equipamiento militar con componentes británicos o de empresas asociadas. Desde el Ejecutivo explicaron que esa decisión buscó recuperar capacidades básicas en el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, tras décadas de dependencia de proveedores externos.
Con esa definición, Milei dejó en claro que su política exterior apostó a reordenar prioridades, incluso en escenarios cargados de conflicto histórico, y colocó a la relación con el Reino Unido en el centro de su estrategia internacional.
