La admisión de un “empate técnico” en la provincia de Buenos Aires encendió la esperanza en el peronismo, que interpretó las palabras del Presidente como una señal de debilidad y un anticipo de la derrota que podría enfrentar en las urnas.
El propio Javier Milei reconoció que la disputa electoral en la provincia de Buenos Aires se encontraba en un “empate técnico”. Esa afirmación sorprendió y generó entusiasmo en el peronismo, que interpretó la confesión como un intento de “abrir el paraguas” antes de un resultado adverso. “Está preocupado por los números”, remarcaron desde la dirigencia justicialista.
Los distintos sectores del PJ –desde el movimiento Derecho al Futuro, alineado con Axel Kicillof, hasta el Frente Renovador de Sergio Massa y los kirchneristas más duros que responden a Cristina y Máximo Kirchner– coincidieron en que Milei mostró debilidad. Además, respiraron aliviados: temían que en Moreno se produjeran incidentes graves que los libertarios pudieran usar en la recta final de la campaña.
Kicillof siguió de cerca cada detalle del acto de La Libertad Avanza en Trujui. Estuvo en contacto permanente con el ministro de Seguridad, Javier Alonso, que desplegó un operativo policial cinco veces mayor al solicitado por la Casa Militar. Desde La Plata evaluaron que el encuentro fue “pobre”, con poca convocatoria, y que el discurso presidencial resultó “vacío”.
El entorno del gobernador no ahorró críticas: “Sigue sin dar respuesta a las denuncias de corrupción en Andis y en el PAMI. Habla de la casta con cinco Menem en el Gobierno. Busca excusas para el desastre económico, pero no dice una palabra de producción, empleo y consumo”. Sin embargo, también aceptaron la lectura del propio Milei: “Es cierto que estamos en empate técnico”, admitieron, aunque con la expectativa de que el PJ crezca en los días previos a la elección.
El contraste con semanas atrás resultó evidente. Desde el oficialismo recordaron que hace un mes La Libertad Avanza afirmaba que “la libertad arrasa”. En ese momento el peronismo estaba quince puntos abajo, pero hoy el escenario cambió. El impacto de los audios que complicaron a la hermana del Presidente alteró las encuestas y abrió una nueva disputa en el principal distrito electoral.
Mientras tanto, Kicillof compartió un acto en Tigre con Gabriel Katopodis y Malena Galmarini. Allí destacó el aporte de Massa para garantizar la unidad del peronismo. El exministro de Economía no subió al escenario y se emocionó al escuchar los elogios. “La unidad nos costó mucho, sangre y sudor, y ahora también lágrimas”, reconoció ante su círculo cercano. En el massismo sostienen que “estamos empatando en la Primera y ganando ampliamente la Tercera”.
Aunque Massa logró mantener puentes con Kicillof y con Cristina Kirchner, el gobernador y Máximo Kirchner nunca compartieron un acto durante la campaña. A pesar de esas tensiones, Cristina espera un llamado de Kicillof el domingo para evaluar los resultados, en su condición de presidenta del PJ nacional. Desde su departamento de Recoleta se mantuvo en contacto con intendentes, entre ellos Federico Otermín en Lomas de Zamora y Mariel Fernández en Moreno, a quienes pidió máxima prudencia para evitar acusaciones de violencia.
Cristina, que se encuentra bajo prisión domiciliaria tras la ratificación de su condena en la causa Vialidad, intervino en la campaña con mensajes de audio que circularon en actos del conurbano. Su voz también se escuchó en Hurlingham, distrito conducido por La Cámpora, mientras que días antes había salido al balcón en el tercer aniversario del atentado que sufrió.
El escenario bonaerense quedó entonces cargado de expectativa. La admisión de Milei sobre el empate reanimó a un peronismo que hasta hace pocas semanas se veía en desventaja. La oposición ahora confía en un repunte decisivo que podría inclinar la balanza el próximo domingo.
