La salida de funcionarios de primera línea en Transporte, la UIF y el sector energético obligó al Ejecutivo a realizar designaciones de urgencia.
El Gobierno nacional atraviesa una de sus jornadas más inestables desde el inicio del 2026, tras confirmarse una seguidilla de cinco renuncias en menos de 24 horas. Las mismas afectaron áreas importantes como Transporte, Energía y el control del lavado de activos y forzaron al presidente Javier Milei y a sus ministros a acelerar cambios en el organigrama para evitar una parálisis administrativa.
La ola de partidas comenzó con Luis Pierrini, quien dejó la Secretaría de Transporte por motivos personales. Su salida fue el primer eslabón de una cadena que incluyó a:
Paul Starc: renunció a la jefatura de la Unidad de Información Financiera (UIF), un organismo sensible para los compromisos internacionales del país en materia de transparencia financiera.
Carlos Casares: dejó la intervención del ENARGAS tras manifestar que fue excluido de la conformación del nuevo ente unificado (ENGRE).
Diego Guerendiain: Jefe de Gabinete del Ministerio de Justicia, mano derecha del ministro Mariano Cúneo Libarona.
Eduardo Rodríguez Chirillo: aunque su salida del área energética ya se barajaba, el cierre de su ciclo en la Secretaría de Energía terminó de configurar el escenario de crisis.
Fuentes oficiales intentaron minimizar el impacto atribuyendo las salidas a «motivos personales» o a «etapas cumplidas». Sin embargo, el caso de Carlos Casares expuso tensiones por la falta de respuesta a los concursos públicos y la sensación de ser considerado «prescindible» en el armado de las nuevas estructuras regulatorias que entrarán en vigencia en marzo.
Por otro lado, la salida de la cúpula de la UIF genera incertidumbre en un momento donde el Gobierno busca fortalecer su imagen ante organismos de control internacionales.
Reemplazos y nuevas designaciones
Para contener la sangría, el Ejecutivo oficializó rápidamente algunos reemplazos. El caso más destacado es el de Fernando Herrmann, un arquitecto sin experiencia previa en la gestión pública, quien asumirá la compleja Secretaría de Transporte. En tanto, en el área energética, se busca acelerar la transición hacia el ENGRE (Ente Nacional Regulador del Gas y de la Electricidad) bajo un nuevo mando que responda directamente a las necesidades del Ministerio de Economía.
Esta reestructuración masiva ocurre en una semana marcada por el debate económico en foros internacionales, sumando un componente de incertidumbre política local que el Gobierno intentará aplacar con la jura de los nuevos funcionarios en los próximos días.
