Tras la derrota electoral, el jefe del bloque peronista se mueve entre la reorganización del PJ, las tensiones con los gobernadores y el avance de Patricia Bullrich, que pretende armar una nueva mayoría con apoyo del PRO y la UCR.
José Mayans, el jefe del bloque peronista en el Senado se convirtió, tras las elecciones de octubre, en el principal operador de Cristina Fernández de Kirchner dentro del Partido Justicialista. Desde la sede nacional del PJ, el formoseño intenta contener los pases de factura internos y evitar que el derrumbe electoral termine por fracturar la unidad del peronismo en el Congreso.
El peronismo perdió en seis de las ocho provincias que eligieron senadores, e incluso en algunas no logró ingresar representantes. Con solo 28 bancas a partir de diciembre -muy lejos del quórum de 37-, el bloque deberá redefinir su estrategia para enfrentar la segunda etapa del gobierno de Javier Milei.
Más allá del juego de poder con el oficialismo, Mayans enfrenta su propio frente interno. La derrota electoral reavivó viejas tensiones entre el cristinismo y los peronismos provinciales, que reclaman mayor autonomía y una agenda menos centrada en la figura de la exvicepresidente.
La ruptura de 2023 -cuando Carolina Moisés, Guillermo Andrada, Fernando Salino y Jesús Rejal abandonaron el bloque para formar Convicción Federal-, todavía resuena en el Senado. Aunque siguieron dentro del interbloque de Unión por la Patria, el quiebre marcó un precedente.
Flavia Royón en UrbanaBA: «No respetaron la autonomía del PJ local y así les fue»
Ahora, con el nuevo mapa político, varios senadores mantienen conversaciones con referentes provinciales que buscan mayor margen para negociar con el Gobierno. La salteña, Flavia Royón, cercana al gobernador Gustavo Sáenz, es una de las que impulsa ese acercamiento junto a los legisladores de Misiones y Santiago del Estero.
Mayans actúa como mediador entre el cristinismo duro y los gobernadores, intentando evitar una fractura que debilite aún más al bloque.

En el PJ, el senador formoseño ejerce de hecho como presidente del partido -ante la imposibilidad de Cristina Kirchner de encabezar actividades por su prisión domiciliaria-, y utiliza ese espacio para desactivar conflictos. Un ejemplo fue su intervención en Jujuy, donde frenó la expulsión de Carolina Moisés que impulsaba La Cámpora. “De haber prosperado esa avanzada, Moisés habría roto con Unión por la Patria en el Senado”, admiten en su entorno.
Mayans planea convocar la próxima semana a una reunión clave para definir el rumbo del bloque antes de intentar sesionar por última vez con la actual composición del Senado y tratar la reforma de la Ley de DNU. Sabe que el futuro del peronismo en el Congreso dependerá de una delicada combinación entre contención interna y resistencia política frente al avance del oficialismo libertario.
