El jefe de Gobierno se hace fuerte en alianza con los radicales para resistir los coqueteos de ala dura con el diputado liberal.
En tiempos de outsiders y de propuestas disruptivas que intentan captar la bronca y el enojo de las sociedades sudamericanas contra las fuerzas políticas tradicionales, es indudable que el fenómeno vernáculo de Javier Milei genera preocupación, tanto en el kirchnerismo, pero mucho más en Juntos por el Cambio.
Algunos sondeos de opinión pública señalan que Milei le sacaría un 28% de los votos que Juntos por el Cambio obtuvo en el 2019 en la derrota de Mauricio Macri ante Alberto Fernández. Mientras que al Frente de Todos, el líder a Libertad Avanza le quitaría 10 puntos. En todos los casos, una luz roja para el oficialismo y la oposición.
La estrategia de Milei en las redes sociales es clave para que su figura crezca en volumen. Por un lado, una permanente réplica de los contenidos del candidato y una multiplicación geométrica compartiéndolos en las redes. Pero también hay una dura respuesta en bloque ante cualquier crítica hacia él. De hecho, Milei acaba de denunciar a cinco periodistas en distintas causas civiles, a quienes les exige $1 millón de resarcimiento porque cuestionaron sus declaraciones en un programa de Viviana Canosa.
En una clara táctica de victimización viene denunciando una campaña en su contra, para ensuciarlo, orquestada a su entender por Horacio Rodríguez Larreta. Y a lo largo de la campaña para las elecciones legislativas 2021 y hasta hoy, lo ha hecho con frases muy duras: “zurdo de mierda te voy a aplastar”, “paloma socialdemócrata”, “a un liberal no le podés ni lustrar los zapatos”, “pelado asqueroso de mierda”, “gusano asqueroso arrastrado capaz de hacer cualquier cosa”.
Lo llamativo es que no hubo en JxC una clara solidaridad con Larreta por las duras críticas de Milei. Ni Macri, ni Bullrich o las espadas radicales se pronunciaron.
Es por eso que las alarmas se han encendido en el tablero de control del jefe de Gobierno. Las tensiones son tantas con el sector de Milei que no existe siquiera la posibilidad de conversar y acercar posiciones. En la Legislatura porteña, algunos legisladores que responden a Patricia Bullrich, o liberales, (como García Moritán) tienen guiños con los legisladores encabezados por Ramiro Marra. Larreta mira con desconfianza dichos movimientos.
Larreta en ese esquema se apoya en la UCR para rechazar el eventual ingreso de Milei a las filas de JxC. Es por eso que se mostró recientemente con los tres gobernadores UCR, y con Martín Lousteau el 25 de mayo. No sin eso dejar de endurecer el discurso y de hablar de reformas estructurales como las las laborales y previsionales ya no en “100 días”, si no en “100 horas”.
