«Una gran parte de la sociedad esperaba que el peso de esto cayera sobre la casta», señaló en Modo Fontevecchia.
El diputado nacional de JXC, Nicolás Massot, considera correcto que el gobierno de Milei anuncie medidas económicas desde el primer día, aprovechando el capital político que le dio la elección. «Me parece razonable que el Gobierno elija sus batallas de manera temprana», sostuvo en Modo Fontevecchia.
¿Podrías hacer un balance de lo que se está conociendo del plan económico del nuevo gobierno?
Esto era esperable, se había hablado mucho en campaña, aunque con otras connotaciones. Lo único que no tenían en común era cierta parte de lo fiscal, la expectativa era un ajuste fiscal muy fuerte en los gastos pero nadie esperaba un aumento de impuestos tan generalizado y tan fuerte.
La otra desviación más obvia es que una gran parte de la sociedad esperaba que el peso de esto cayera sobre la casta, que es un concepto difícil de definir aún. Con cierto peligro, el Presidente básicamente sostuvo que la casta era todo aquel que se opusiera al cambio.
El gran ausente de esta corrección de precios relativos, que era inevitable, fue el salario, o el ingreso disponible. Estos precios relativos incluyen el tipo de cambio, las tarifas del transporte, etc. En cualquier plan de este tipo de correcciones que se espere que sea exitoso tiene que contemplarse la corrección del salario. Y esto no es una prorrogación exclusiva del peronismo, es casi una cuestión técnica, hacia atrás y hacia adelante.
El salario está muy asociado a la productividad del trabajo, la cual, en los últimos dos años, cayó menos del 10%, mientras que el salario real cayó un 40%. Es decir, en los últimos años se observa un descalce entre el derrotero de la productividad y el del salario, y esa corrección, que aún no existe, explica el deterioro de la microeconomía de las familias argentinas.
Nosotros estamos restituyendo precios para los exportadores por tipo de cambio, para las empresas de servicios por tarifas, para las empresas de consumo masivo por inflación. Todo esto implica, hacia adelante, una recomposición de los beneficios de las compañías sobre los cuales también tendría que tener participación el salario.
Entiendo que eso es parte del proceso de ajuste. Cuando se quiere eliminar el déficit fiscal, se hace teniendo en cuenta que habrá una reducción de todas las personas de ingresos fijos, tanto estatales como privados, además de los jubilados. ¿No es así?
La Argentina tiene una larga historia, en nuestra gestión 2015-2019 también lo padecimos: cuando uno encara estos procesos de reformas, lo más importante no es el sentido de éstas ni su éxito en el Congreso, sino la percepción que genere, en todos los agentes de la economía, respecto de cuán duradero es en el tiempo.
Dado que el horizonte sobre el cual esos agentes de la economía toman sus decisiones económicas, inversiones, generación de empleo, es muchísimo más largo que el horizonte de los gobiernos. Es absolutamente trascendental que todos esos agentes perciban que estos procesos de reforma llegan para quedarse.
Si nosotros pensamos que la sociedad en general va a poder soportar este proceso, que es necesario transitar, pero que lo va a poder soportar sin correcciones pari passu en sus ingresos, yo creo que estamos cayendo en un enorme error que puede dar por tierra todo el proceso.
Vos protagonizaste un célebre en un momento cuando dijiste que era inevitable que hubiera alternancia democrática y que aquella sociedad donde el PRO parecía un oficialismo duradero tenía que prepararse para la inevitabilidad de un nuevo gobierno peronista. Ayer, Guillermo Moreno decía que este plan económico le venía bien al peronismo para regresar. ¿Cuál es tu visión del marco político de esto? ¿Este ajuste qué significará en el escenario de fuerzas políticas?
Sigo pensando igual, eso hace al corazón del sistema republicano, democrático y representativo. Va en línea con lo que el bloque al que pertenezco intenta formatear, primero, desde el Congreso, y luego, con todo el mapa político: la idea de que la Argentina tiene que tener una alternativa para que alterne eventualmente con el gobierno de Milei y que le dé en esa alternancia una opción a la vuelta del kirchnerismo.
No es una cuestión de personalismo, sino de ideas. Lo que comparto con este gobierno son algunos conceptos: sé que la inflación es inequitativa y está asociada con la emisión monetaria. Esto lo aclaro porque el propio Axel Kicillof, que sigue alegando que es multicausal, restándole relevancia al fenómeno monetario.
Creo en un alineamiento internacional que pasa por los socios comerciales de las exportaciones y del trabajo argentino. No necesitamos un mesiánico que venga con fuerzas del cielo a salvarnos, sino que precisamos un proceso histórico con alternancia de varios gobiernos que consoliden un rumbo económico, capitalista, productivista, fiscalista y bien orientado internacionalmente.
Fuente: Perfil.
