El diputado nacional Sergio Massa sabe que el peronismo se transforma en un terreno fértil para hacer política luego del aluvión de casos de corrupción que envuelve al kirchnerismo. También tiende puentes con los sectores del progresismo, y acepta el diálogo con el gobierno nacional.
Sergio Massa confía en su carisma y su buena llegada a la ciudadanía para hacer política. Pero no es lo más importante que puede hacer el diputado nacional a la hora de pensar estrategias. Su mayor capital quizás sea la facilidad para mantener diálogos con cualquier sector. Puede estar cerca del poder macrista, lanzar algunas críticas, hacer propuestas de ley, coquetear con el rearmado del peronismo, rescatar valores del kirchnerismo, o resaltar a figuras del espectro progresista. Todo junto.
Graciela Camaño, la espada más potente del massismo en la Cámara baja, logró que se apruebe la ley del arrepentido y la de extinción de dominio. En el equilibrio político del Frente Renovador suelen festejar cada vez que la fuerza consigue consensos para aprobar normativas. La idea es mostrar un peronismo transparente, no corrupto, lejos de ser una oposición destructiva, y garantes de la institucionalidad.
Massa perdió algunos dirigentes en las elecciones pasadas. Unos pocos descontentos por el armado, otros que encontraron mejores perspectivas. En estos días el diputado recibe elogios de Gioja o Pichetto, pero además recupera el diálogo con intendentes como Katopodis o Insaurralde. El exgobernador De La Sota sigue a su lado. El colchón peronista envalentona al diputado para batallar por la Cámara alta el año próximo.
Pero Massa también piensa una fórmula que define como “imbatible”: Margarita Stolbizer y Roberto Lavagna. Su mujer, Malena Galmarini, también podría integrar alguna lista para diputados y asegurar la presencia del apellido. Lo que el tigrense aún no decide es si vale la pena poner el cuerpo en la pelea del 2017. Sabe que habrá contendientes duros, como Elisa Carrió o Florencio Randazzo, con el apoyo del aparato macrista y el resabio sciolista por detrás.
En el Frente Renovador son optimistas con el acuerdo con Stolbizer, que traería a Victoria Donda y Libres del Sur. Además abren una puerta en la Ciudad de Buenos Aires con el exsciolista Gustavo Marangoni.
