Por Eduardo Vitali
El aire nuevo que Sergio Massa le impregnó al Gobierno los primeros dos meses desde que arribó al ministerio de Economía se extinguió. La inflación del 7,7 % en marzo (acumula un 104% de manera interanual) estuvo por encima de lo que proyectaba el mercado y algunos privados y cayó como un baldazo de agua fría en todos los satélites del Frente de Todos.
“El dato fue peor de lo esperado, pero confiamos que es estacional y que en abril y mayo bajará”, apuntó una fuente de Economía. Otro funcionario aseguró que “los índices de fin del año pasado fueron un espejismo: por delante, difícil que baje de 6 puntos y, ojalá, no pase de 7”.
En un escenario así, la eventual candidatura de Massa resulta incompatible. Incluso, las voces del Frente Renovador que se entusiasmaron y motorizaron la postulación del tigrense se fueron desvaneciendo al calor inflacionario.
La ilusión de mostrar un bimestre con baja consolidada hacia un número de inflación que comience con 3 o 4 a esta altura parece imposible. Quizás un indicador con 5 sea más razonable y pueda incluso considerarse un logro. Según fuentes cercanas al ministro, Massa baraja dos escenarios en los que podría verse afuera del Palacio de Hacienda antes de que culmine el mandato de Alberto Fernández.
En un escenario así, la eventual candidatura de Massa resulta incompatible. Incluso, las voces del Frente Renovador que se entusiasmaron y motorizaron la postulación del tigrense se fueron desvaneciendo al calor inflacionario. En rigor, el ministro ya evalúa apoyar un candidato de consenso y quedar como el bombero que intentó apagar un incendio en la coalición de Gobierno que no funcionó como tal.
El silencio de Cristina se explica en ese sentido: la ex presidenta apostó por Massa que ejecutó un ajuste más severo que el tan cuestionado Guzmán y los resultados no llegaron.
Las maniobras de Massa pusieron en una encrucijada a Cristina y a su hijo Máximo Kirchner: ambos apostaron por un rumbo de ajuste con concesiones para sectores de alta rentabilidad (dólar soja) que contradice 20 años de narrativa kirchnerista.
Así las cosas, el As bajo la manga se desvanece al mismo ritmo que se pulverizan los salarios.
Ya no quedan noticias buenas
Desde Washington, donde mejor supo moverse como ministro, antes de conocerse la inflación de marzo, Massa se reunió con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva y con la subdirectora gerente del FMI, Gita Gopinath. Además, mantuvo un encuentro con la nueva directora gerente de Operaciones del Banco Mundial (BM), Anna Bjerde y anunció que dicha entidad desembolsará US$ 950 millones a la Argentina.
Noticias cómo éstas, que dan data de la capacidad política de Massa y el apoyo que tiene de Washington y de los organismos multilaterales ya quedan pocas.
Su enemigo junta adhesiones
Mientras tanto, en esta ensalada llamada Frente de Todos, Daniel Scioli sigue caminando con el traje de candidato. Como se sabe, el actual embajador de Brasil es enemigo íntimo de Sergio Massa.
Scioli sigue juntando adhesiones y creciendo, tímidamente, en las encuestas. ¿Será posible un escenario donde Massa apoye la candidatura del “Pichichi”?. Interrogantes que ya se gestaron en el universo del panperonismo.
