Son los dos Intendentes más importantes que apoyaron la concertación kirchnerista el año pasado, pero ahora difieren respecto del rumbo que ha tomado el Gobierno de Cristina. Mientras Gustavo Posse se distancia del proyecto K, el “Japonés” García apuesta todo al oficialismo, quizás esperando una salida como diputado para garantizarse los fueros cuando finalice su último mandato. Conozca cómo se han profundizado las broncas y las diferencias.
Por Eduardo Román
Son los dos Intendentes más importantes que apoyaron la concertación kirchnerista el año pasado, pero ahora difieren respecto del rumbo que ha tomado el Gobierno de Cristina. Mientras Gustavo Posse se distancia del proyecto K, Enrique García apuesta todo al oficialismo, quizás esperando una salida como diputado para garantizarse los fueros cuando finalice su último mandato.
“Me enteré cuando la Vázquez fue a firmar, no entiendo la necesidad de ponerlo a Erro como diputado y encima no avisarme”, le protestó el “Japonés” al jefe comunal de San Isidro en septiembre pasado cuando ambos lograron imponer sus candidatos en la lista de diputados de la Concertación con el gobierno, como parte de la negociación en la que ambos fueron en las listas de Scioli y Cristina.
Si bien eso data de otra época y de otro país- parece increíble, pero es así-, la relación entre Posse y García nunca fue muy buena como tampoco lo fue entre García y el “Cholo”, padre de Gustavo. La mayoría de las veces que jugaron juntos alguna cuestión electoral fue por mera conveniencia, siempre que les conviniera juntar a los distritos para potenciarse.
Pero en lo profundo, hay cuestiones de fondo que los diferencia. Se siguen los pasos de cerca y se celan respecto de las cuestiones de la Ribera y el Puerto. García, eligió otro tipo de emprendimientos en su costa y en eso, le saca ventaja a Posse.
En el 2006, fue el Intendente de San Isidro quien lo sentó a García a la mesa con el ex presidente, porque el de Vicente López llevaba, en ese entonces, todos sus prejuicios de radical para unirse a la mesa con un peronista. Después, juntos acordaron con De Vido suculentas sumas para sus distritos en obras millonarias que, de lo contrario, hubiera sido imposible estar llevando a cabo.
Hasta los primeros meses de este año, la cosa iba de maravillas. Claro que la prolongación de la crisis del campo, los empezó a distanciar aún más. Tanto que Gustavo Posse no fue a la última plaza de Néstor para apoyar a su esposa y sí lo hizo García, acompañado de la ferviente diputada “cristinista” Silvia Vázquez, ex Secretaria de Cultura de Vicente López, quienes se fueron subidos al palco principal.
Posse estuvo en la Rosada, como Ivoskus, Sabbatella, Amieiro y García, el día del “piquete de la abundancia”- allá por marzo-, y la última vez que fue a un acto de Plaza de Mayo para acompañar, fue el primero de abril. En ésta última semana hasta circuló una versión que no iba porque tenía un yeso, pero la verdad es que su pensamiento respecto del curso que tomó este conflicto se parece mucho más al del vicepresidente Julio Cobos, que al del matrimonio presidencial.
Posse, otrora, un niño mimado de Cristina, sabe que su base electoral está en peligro por el distanciamiento de los sectores medios altos con el gobierno. El jueves colgó al “lituano” en el acto de ampliación de la calle Ituzaingó, probablemente para no seguir mostrándose al lado de la presidenta.
Sin embargo, García quedó enganchadísimo al lado del gobierno y de Alberto Fernández. Parece el soldado más fiel de la tropa y hasta se lo puede confundir con “un pingüino de la primera hora” como a Ivoskus. Sus “vecinos” sanisidrenses dicen que “tarde o temprano” su situación judicial estará muy comprometida y que se pegó a la Casa Rosada, para que su carrera política transite tranquilamente los últimos pasos como diputado para conseguir los fueros parlamentarios. En cambio, Gustavo Posse, para su futuro imagina otra cosa.
Respecto del tema de las retenciones en el Congreso, sus diferencias también son públicas y se notaron aquí en LaNoticiaWeb la semana pasada. Algo que ilustra claramente por dónde pasan hoy día sus distintas posturas. Mientras que Silvia Vázquez es partidaria de votarlas prácticamente a “libro cerrado porque no hay tiempo”, el possista diputado Norberto Erro está a favor de ellas, pero con “modificaciones” como gran parte del bloque de la Concertación, que busca una salida de consenso con los sectores ruralistas, para terminar con este tema que ya enfrió la economía, aunque el ministro Carlos Fernández lo niegue.

