La senadora provincial cuestionó el rumbo económico tras la clausura de la histórica fábrica de neumáticos y advirtió por el impacto en el empleo y las familias del norte del conurbano.
El cierre de la histórica fábrica de neumáticos en San Fernando desató una fuerte reacción política. La senadora bonaerense Malena Galmarini cuestionó el contexto económico nacional y vinculó la decisión empresarial con las políticas de ajuste y apertura de importaciones. A través de su cuenta en X, la legisladora sostuvo que la clausura de la planta no puede leerse como un hecho aislado, sino como parte de un escenario más amplio que afecta a la industria y al empleo.
“Nos despertamos con la noticia. ¿Nos despertamos realmente?”, escribió al inicio de su mensaje, en alusión al impacto que deja la salida de la firma, que implica cientos de puestos de trabajo comprometidos en el norte del conurbano. En su publicación, describió las consecuencias sociales que —según planteó— derivan de este modelo económico: jóvenes que no proyectan un futuro cercano, familias que pierden su sustento y dificultades cotidianas para sostener la escolaridad y el bienestar básico.
Galmarini también advirtió sobre la falta de políticas orientadas a fortalecer la producción nacional y el valor agregado, y alertó que la profundización de ese rumbo podría ampliar las brechas sociales. “Sin industria y sin trabajadores no hay desarrollo posible”, sintetizó, y remarcó que gobernar implica garantizar mejores condiciones de vida para la población.
El pronunciamiento se suma a otras voces del arco político que expresaron preocupación por el impacto económico y social que deja el cierre de Fate, considerado un golpe significativo para el entramado industrial de la región.
