En la asunción de Luis Samyn Duco como presidente del Partido Justicialista de Tigre, Malena Galmarini realizó un discurso con definiciones políticas marcadas, en el que combinó cuestionamientos a la administración nacional con una convocatoria a rearmar el peronismo desde el territorio.
“Cambiamos de etapa”, expresó al referirse al recambio interno, aunque señaló que la transición podría haber tenido un marco más institucional. Aun así, puso el foco en el escenario que viene: “Lo importante no es ocupar un cargo, sino construir una alternativa a un gobierno que es brutalmente cruel”, sostuvo en referencia a la gestión de Javier Milei.
En ese contexto, planteó la necesidad de ampliar la convocatoria política y social: “Tenemos que convocar a cada compañero, a cada compañera, incluso a los que están enojados. Lo que está pasando en la Argentina no le pasa a algunos, nos pasa a todos”, señaló, en un mensaje orientado a recuperar presencia y organización.
También se detuvo en el impacto de la situación económica. “No es un problema de cuántas horas se trabaja, sino que el salario no vale nada”, advirtió, al describir un escenario atravesado por la pérdida del poder adquisitivo, el aumento del pluriempleo y las dificultades que enfrentan las pequeñas y medianas empresas.
En relación con la realidad local, abordó el debate sobre el crecimiento urbano en Tigre y apuntó contra la falta de una estrategia integral: “Hace falta planificación de corto, mediano y largo plazo, con una mirada sustentable e inclusiva”, planteó. Además, cuestionó obras que, según indicó, “no responden a las necesidades reales de los vecinos”.
Durante su exposición, también manifestó preocupación por lo que interpretó como señales de deterioro institucional. “Hay que prestar atención a estos gestos. Venimos con una democracia vapuleada desde la campaña”, afirmó, y calificó al Presidente como “cruel, misógino y autoritario”.
Pensando en el futuro del espacio, insistió en que la reorganización del peronismo debe surgir desde la militancia y no únicamente desde la dirigencia: “Si los dirigentes no se ponen de acuerdo, habrá que hacerlo desde abajo”, afirmó. En esa línea, propuso avanzar en acuerdos amplios que incluyan a distintos sectores, incluso por fuera del peronismo tradicional.
Para cerrar, dejó una señal de apertura: “Todos los que quieran ser parte de una Argentina más justa tienen que ser bienvenidos. El único límite es la crueldad”, concluyó. “Hay otro camino, pero se construye entre todos, incluso con las diferencias”.
