La ex presidenta de la empresa estatal advirtió sobre el impacto social del ajuste en los servicios públicos y criticó el rumbo del oficialismo: “No hay planificación, hay abandono”.
La expresidenta de AySA, Malena Galmarini, volvió a cuestionar con dureza al Gobierno nacional por su intención de privatizar la empresa de agua y saneamiento, y apuntó contra la actual conducción, a la que acusó de paralizar obras y comprometer el acceso al servicio en barrios populares.
“Están buscando privatizar AySA con argumentos falsos. Lo que quieren en realidad es entregarle a un privado un servicio que es estratégico para la vida de las personas”, denunció Galmarini durante una entrevista radial.
Para la exfuncionaria, el intento de avanzar con la privatización no solo representa una amenaza para el acceso universal al agua, sino que también se da en un contexto donde —según remarcó— se frenaron más de 500 obras que estaban en marcha en distintos puntos del conurbano bonaerense y el área metropolitana.
“Dejaron a 4 millones de personas sin nuevas conexiones. No hay planificación, no hay control, no hay trabajo técnico. Volvimos a los papeles en carpetas como en los años 90”, lamentó, y sostuvo que desde la actual gestión “no tienen ni idea de lo que implica llevar agua potable a un barrio vulnerable”.
Galmarini también vinculó esta situación con la visión del gobierno de Javier Milei sobre el rol del Estado. “Esto no es eficiencia ni ajuste. Es abandono. Cuando uno le quita el servicio a quienes menos tienen, está poniendo en riesgo su salud, su dignidad y su futuro”, advirtió.
Sobre su paso por la empresa, destacó que entre 2020 y 2023 AySA ejecutó más de 1.800 obras y que se avanzó en un “modelo que priorizaba la equidad territorial”. “No puede ser que una empresa pública mire sólo los números. Tiene que mirar a las personas. El agua no se le puede cortar a nadie”, concluyó.
