Finalmente el organismo multilateral postergó una definición clave que implica para el país un desembolso extra de 900 millones de dólares al año.
En plena negociación con el FMI para reestructurar la deuda de 44 mil millones de dólares que contrajo el gobierno de Mauricio Macri, la Casa Rosada esperaba con especial atención novedades de Washington sobre la decisión que tomaría el directorio del prestamista multilateral sobre el reclamo que efectuó Argentina para que se revisen la sobrecargas en las tasas de interés que se aplican a los países deudores que recibieron créditos muy por encima de la cuota que aportan como socios del organismo.
Finalmente las noticias no son buenas y el fondo no revisará las sobrecargas, lo que implica que el país argentino deberá seguir pagando más de 900 millones de dólares al año por encima de los capitales e intereses pactados.
Esto es un baldazo de agua fría para el presidente, el ministerio de Economía y todo el Frente de Todos, ya que era un reclamo que venían esbozando hace tiempo y una expectativa muy latente luego de que el propio G20 se comprometió a revisarlo, cómo así también la propia directora del gerente del FMI, Kristalina Georgieva.
Los sobrecargos se basan en dos criterios distintos. Un criterio toma el monto del préstamo y el otro su duración efectiva. Si el crédito adeudado supera el 187 por ciento de la cuota asignada a cada país, los sobrecargos son de 200 puntos básicos por encima de lo ya acordado por pago de intereses. Y si se trata de sobrecargos por tiempo, el adicional implica 100 puntos básicos cuando el pago pendiente oscila entre 36 y 51 meses.
Durante la tenaz discusión de ayer en el directorio del FMI, Argentina y sus aliados -México, Italia, España- argumentaron que los sobrecargos afectan a los países de ingresos medios con cuotas bajas que necesitan pagar con mas tiempo para salir de la crisis.
A pesar de varios apoyos explícitos para que el fondo revise las sobrecargas en un contexto de crisis económica a nivel mundial por la pandemia, las explicaciones de Argentina y de sus aliados no conmovieron a los representantes de Estados Unidos, Canadá, Japón y Alemania, quienes jugaron en bloque y no están dispuestos a revisar la política del FMI respecto a los sobrecargos.
Incluso, vale recordar que Joseph Biden y Olaf Scholz -sucesor de Ángela Merkel- se reunieron con Alberto Fernández en el G20 y mostraron predisposición para apoyar a la Argentina en esta arista particular.
En rigor, el gobierno argentino recibió una pésima noticia desde Washington. En plena negociación y en un contexto donde el año que viene vencen cuotas de capiteles con un BCRA que no tiene los dólares necesarios para cancelarlos. Sin embargo, cerca del presidente sostienen que la negociación tendrá un cierre complejo, pero que al final habrá acuerdo sustentable y sin ajuste económico.
