La interna en el Club Almirante Brown. La figura del padre de Magario, Raúl, ex montonero. La Rendición de Cuentas de la última gestión de Espinoza. Y la relación con la gobernadora Vidal. Cada vez son más causas que genera diferencias entre la actual intendenta y su jefe político.
El primer desencuentro público fue en noviembre del año pasado, días después de que Verónica Magario ganara las elecciones a Intendente de La Matanza y fuera designada para reemplazar a su entonces jefe político, Fernando Espinoza, quien había perdido la interna del FPV en la Provincia.
“Ahora le toca a mi hija y acá mandamos nosotros”, había dejado trascender el padre de Magario, Raúl Magario, ex tesorero de Montoneros y secretario de Medio Ambiente distrital hasta 2011.
En marzo de este año, Magario y Espinoza jugaron fuerte en las elecciones a Presidente del club más importante de La Matanza, Almirante Brown que milita en la Primera B. Con unos 2600 socios activos, la intenta y su jefe político apoyaron a listas distintas. La contienda la ganó Francisco Argento, el candidato respaldo por Magario y su gente.
La interna se comenzó a agravar a medida que Espinoza fue endureciendo su discurso opositor, al que muchos macristas tildan de destituyente. Magario no forma parte del grupo de jefes comunales que tienen buen diálogo con la gobernadora María Eugenia Vidal, pero se resiste a cortar cualquier vía de comunicación con el Ejecutivo provincial.
La jefa comunal frecuenta a la gobernador. Es cierto, es un contacto institucional. Pero esa relación es destacable al lado de los constantes dardos que Espinoza le lanza Vidal. Semanas atrás, la gobernadora llevó hasta La Matanza a todo su gabinete, algo que no fue bien visto por el ex intendente.
Incluso, desde el núcleo de Magario están disgustado con algunos números que les dejaron desde la gestión de Espinoza. Incluso, la oposición local denunció a la actual Intendenta por ocultar la rendición de cuentas de su antecesor.
