Ante las medidas impopulares tomadas en los últimos meses de gestión las protestas y marchas en contra se multiplican en los principales puntos del país.
Un viejo axioma de la política nacional señala que para no perder fuerza política, no hay que perder el control de ‘la calle’. El kirchnerismo fue fiel a esta máxima y durante sus doce años en el poder intentó no claudicar. La alianza de Néstor Kirchner con el poderoso Hugo Moyano, fue uno de los ejemplos más emblemáticos en ese sentido. La pelea, posteriormente, del camionero con Cristina Fernández, además de un contexto de deterioro del modelo gubernamental, amenazaron, en numerosas ocasiones, ya sea con los paros del gremio del transporte o las diversas marchas sociales, el obsesivo cumplimiento de esa meta.
Agosto no comenzó de manera positiva para el gobierno nacional en lo que a masivas manifestaciones respecta. El 1° de agosto registró varias medidas de fuerza de los docentes en al menos siete provincias del país. Buenos Aires, Chaco, Misiones, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Jujuy y Catamarca no pudieron iniciar el ciclo lectivo de manera regular luego del receso invernal. La reapertura de paritarias fue el principal reclamo.
Al día siguiente, numerosas organizaciones sociales marcharon en distintos puntos del país exigiendo trabajo y un aumento en los diversos programas estatales. La más multitudinaria reunió, entre otros, al Polo Obrero, Barrios de Pie, AGTCAP, Lucha y Trabajo, FOB, Frente Popular Darío Santillán, y al MST Teresa Vive en la caminata desde la ex estación Avellaneda hasta las oficinas del Ministerio de Desarrollo Social que dirige Carolina Stanley.
El jueves 4, el gobierno de Mauricio Macri sufriría su segundo “ruidazo”, algo así como el famoso cacerolazo, pero aggiornado al nuevo gobierno. En diversos puntos de concentración masiva de la Capital Federal y el interior, usuarios y agrupaciones políticas se manifestaron en contra de los fuertes aumentos en las tarifas de los servicios públicos. El primer cacerolazo/ruidazo en la Era Cambiemos había sido el jueves 14 de julio con el mismo glosario de reclamos.
El último domingo tuvo lugar la popular marcha y misa de San Cayetano que contó con un importante componente político. A los fieles religiosos y personas agradeciendo o pidiendo trabajo se sumaron organizaciones sociales y gremiales. Referentes de ATE, CTA y Docentes, entre otros, se hicieron notar en la marcha que tenía como consigna principal el pedido de Tierra, Techo y Trabajo. Las tres T que guían en reiteradas oportunidades el discurso del Papa Francisco, un dato no menor. A su vez, movimientos enfrentados durante el kirchnerismo como el Evita y Barrios De Pie, confluyeron en el reclamo. La CCC también dijo presente.
Finalmente, el miércoles 10 y el jueves 11, los sindicatos compraron las calles. Primero el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) junto al gremio de Neumáticos (STUNA), AGD-UBA y la Seccional Oeste de la Unión Ferroviaria se movilizaron a Plaza de Mayo en rechazo a las últimas medidas del gobierno nacional, además del pedido a la CGT de llamar a un paro nacional. Al otro día, ATE, junto a sindicatos nucleados en la CTA, realizó su quinto paro nacional a la administración macrista en nueve meses de gestión.
