Mientras crece las especulaciones de que el ex presidente se presente como candidato al 2023, el jefe porteño ajusta su campaña y deja transcender que está dispuesto a enfrentar en las PASO a su ex jefe político.
Desde que la pandemia, la inflación y las diferencias internas comenzaron a desmoronar al Frente de Todos, Horacio Rodríguez Larreta es EL candidato para 2023. El Jefe porteño ostenta con la mayor imagen positiva dentro de una dirigencia política que poco empatía le causa a los argentinos.
No obstante, ese capital político que amaneció antes de tiempo puede generarle un desgaste que lo debilite cuando los pingos se vean en la cancha: en las elecciones.
Sin embargo, el principal desafío de alcalde porteño parece estar puertas adentro de su espacio con el ala dura. Tanto Mauricio Macri como Patricia Bullrich son los escollos de Larreta para su proyecto presidencial. En el entorno del ex presidente, todos mencionan las ganas que tiene Mauricio de volver a la Casa Rosada tras su frustrada primera experiencia. Algo elocuente para alguien que escribió un libro titulado “Primer Tiempo”. Por lo tanto, nadie descarta que el ingeniero se presente en 2023.
Larreta lo sabe y por eso dejó trascender en los últimos días que está dispuesto a jugar una interna en las PASO con quien fue su mentor y jefe político.
En definitiva, el primordial obstáculo de Horacio es el ala dura de Juntos por el Cambio. Por su parte, Bullrich está decidida no a que será candidata, sino, directamente, que será la próxima presidenta de la nación.
Esta mañana estuve con Horacio y su gabinete. La verdad es que fue muy interesante escuchar las cosas que se están haciendo y planificando en la ciudad. pic.twitter.com/uAR9gP7fhl
— Mauricio Macri (@mauriciomacri) April 27, 2022
La semana pasada, Larreta volvió a tener un triunfo dentro de esta rosca interna. La mesa nacional de JxC decidió cerrarle el camino a una eventual alianza con Javier Milei, el diputado libertario que no para de subir ranking en las encuestas y en algunas, incluso, está a la altura de Patricia Bulrrich. La propia ex ministra de seguridad nacional coqueteaba con un posible acuerdo con Milei y, si bien no lo dijo públicamente, no quedó conforme con la decisión que tomó la coalición que integra. Algo similar pasó con Macri.
Larreta es, naturalmente, el moderado amarrillo y el garante de la unidad con el principal socio del Pro, el radicalismo. Gerardo Morales (otro que se alista para candidato) dejó asentado de manera explícita que no hay margen de para incluir al espacio libertario. El gobernador jujeño mantiene una pésima relación con Patricia y Mauricio.
En tanto, Morales mantiene una relación fluida con el presidente Fernández en término institucionales y con Sergio Massa en términos personales. Es esto, sobre todo, lo que le molesta al ingeniero. Incluso, en el último encuentro de la mesa nacional de JxC, Macri le advirtió al mandatario norteño sobre los vínculos que mantiene con los dirigentes del oficialismo. “Fíjate, Horacio es más amigo de Massa que vos, pero ya aprendió”, le advirtió Macri.
El miércoles pasado, Macri y Larreta volvieron a compartir una actividad. El expresidente participó de una reunión de Gabinete porteño. Fue una foto que despertó diversas especulaciones.
Larreta tiene claro que la gestión es un arma más poderosa para sus ambiciones y su pulseada con Bullrich o Macri, quienes no ocupan cargos. Pero tambien implica riesgos y que por momentos se puede convertir en un arma de doble filo. Por esa razón, el alcalde apuesta a mostrarse como un administrador eficiente. Es su principal activo en los sondeos y no pretende descuidarlo.
Sin embargo, Horacio no pierde la esperanza de juntar las adhesiones necesarias para ser el único candidato a presidente por parte de Juntos por el Cambio, tal como pretende su equipo. De no ser así, no le tiembla el pulso para enfrentar a Bullrich y a Macri en las PASO.
Mientras tanto, el jefe porteño ajusta su campaña y profundiza visibilizar su principal poder simbólico: la gestión.
