El sobrino del expresidente aparece mencionado en los audios que comprometen a la hermana de Javier Milei. Su rol en la Casa Rosada y su influencia en el armado nacional de La Libertad Avanza.
Los audios del exdirector de la Agencia Nacional de Discapacidad, Diego Spagnuolo, destaparon un presunto entramado de coimas que apuntó directo a la cúpula libertaria. En esas grabaciones no solo aparece mencionada Karina Milei. También surge el nombre de Eduardo “Lule” Menem, actual subsecretario de Gestión Institucional y pieza clave en la mesa chica del oficialismo.
Spagnuolo acusó que “esta gente está choreando. A mí me están desfalcando la Agencia. Milei no está metido, pero es toda la gente de él. Van a pedirles guita a los prestadores. Hay un tipo que maneja la caja”. En esa línea agregó que un periodista le marcó que había “chorros en Chivilcoy, provincia de Buenos Aires, y en Lules, provincia de Tucumán. O sea, lo nombró concretamente”.
El funcionario desplazado aseguró además que expuso la situación ante el Presidente. “Yo voy a hablar con Lule”, le habría respondido Javier Milei. “No habló un carajo con Lule. Lo voy a ver y le voy a decir que hay un periodista que está pidiendo información”, retrucó Spagnuolo. También sostuvo que Menem intentó ubicar personas de su confianza en distintas direcciones del organismo, hasta que finalmente “logró meter el más importante de todos, para chorear”.
El regreso de un viejo operador
Lule Menem pasó de la discreción del Senado al centro del poder libertario. Su trayectoria se remonta a los años noventa, cuando acompañó a su tío Eduardo Menem en la Cámara alta y en la Convención Constituyente de 1994. Entre sus colegas se ganó el apodo de “el jefe”, por el peso que acumuló en los pasillos legislativos.
Durante ese tiempo también tejió relaciones con gobernadores, intendentes y dirigentes de distintos partidos. Con el respaldo de Eduardo, ocupó cargos en La Rioja, volvió al Senado y se mantuvo como asesor hasta la última etapa del mandato de Ricardo Guerra. Su nombre nunca desapareció de la nómina oficial.
El vínculo con el clan Menem lo proyectó al presente. Martín Menem, actual presidente de la Cámara de Diputados, creció de la mano de Lule y de Karina Milei. En su discurso de asunción, agradeció a “dos personas que no me quiero olvidar nunca”, en referencia directa a ellos.
Aliado de Karina Milei
Con la llegada de Javier Milei al poder, Lule se transformó en la mano derecha de Karina Milei. Antes de asumir su cargo formal, ya participaba de reuniones de gabinete y actuaba como negociador en la construcción política del oficialismo.
Su tarea principal consistió en consolidar a La Libertad Avanza como partido nacional. Desde comienzos de 2024 envió presentaciones a la Justicia electoral para inscribir al espacio en cada provincia. Esa tarea se extendió hasta este año electoral, cuando logró completar la red en todo el país.
Además de la organización partidaria, se ocupó de las listas legislativas y de los acuerdos con gobernadores e intendentes. Sus métodos chocaron con varios dirigentes libertarios. El diputado Carlos D’Alessandro denunció que Lule Menem selló un acuerdo con el gobernador Claudio Poggi en San Luis, en perjuicio de la militancia local.
En paralelo, el armado de Lule apuntó al Senado. Su influencia en la cámara alta promete crecer, aunque el escándalo desatado por Spagnuolo complica su presente.
Un operador en la penumbra
Los testimonios lo describen como un hombre pragmático y de bajo perfil público, pero con capacidad para acumular poder en silencio. “Es un killer de la política. Callado, pragmático y feroz en las negociaciones”, lo definió un dirigente que lo conoce desde hace décadas.
Hoy, en medio de la crisis que sacude al Gobierno, su figura quedó expuesta en la trama más delicada de la administración libertaria. Su nombre aparece asociado a los negocios que rodean a la Agencia Nacional de Discapacidad y a los intentos por ubicar funcionarios propios en lugares estratégicos.
De aliado silencioso, Lule pasó a ocupar el centro de la tormenta. Y su futuro dentro de la Casa Rosada dependerá de cuánto daño cause este episodio en el círculo íntimo de los Milei.
