El flamante presidente, electo este domingo por tercera vez, celebró la victoria ante Jair Bolsonaro. “Me quisieron enterrar vivo, pero hoy estoy aquí. Combatir la miseria es la razón de mi vida», afirmó.
Tras una campaña traumática que dividió como nunca en la historia reciente a Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva logró su resurrección política y el país volverá a girar a la izquierda con su triunfo en el ballottage de este domingo por 50,73% de los votos frente al 49,27% del presidente ultraderechista, Jair Bolsonaro, quien vio trunco su sueño reeleccionista.
Con más del 99,47% de las mesas escrutadas, el candidato del PT y dos veces presidente obtuvo más de 60 millones de votos (50,87%) sobre casi 58 millones (49,13%) Bolsonaro que iba por su reelección.
La ajustada diferencia reavivó los temores que sobrevolaron la campaña sobre la reacción que tendría Bolsonaro (Partido Liberal) ante una derrota y si podría pedir una impugnación con denuncias de fraude, aunque en una de sus últimas intervenciones públicas dijo que quien obtuviera más votos “se llevará la elección”.
Luiz Inácio Lula da Silva, convocó este domingo a «reconstruir el alma del país», restablecer la paz y «bajar las armas», luego de denunciar que logró renacer venciendo las elecciones luego de haber sufrido un intento de ser «enterrado vivo», en alusión a la condena ilegal que lo llevó a una prisión de 580 días. «Brasil es mi causa y el pueblo y combatir la miseria es la mayor razón de mi vida»., destacó.
Lula, de 77 años, asumirá la presidencia el 1° de enero, a 12 años del final de sus primeros mandatos (2003-2010). En el medio, pasó 580 días en prisión por una causa de corrupción que lo dejó fuera de la carrera en los comicios de 2018, ganados por Bolsonaro.
En su primer discurso en San Pablo tras la victoria en el balotaje ante Jair Bolsonaro, Lula acusó al mandatario de haber puesto en marcha la máquina del Estado al servicio de su reelección y de haber diseminado el odio en el país y trazó como principal objetivo la lucha contra el hambre, la preservación del medio ambiente, la reindustrialización del país y el diálogo institucional respetando a los poderes.
«Voy a gobernar para todos los 215 millones de brasileños, incluso para quienes no me votaron. No existen dos Brasil«, afirmó el líder del Partido de los Trabajadores (PT), electo por tercera vez tras haber gobernado entre 2003 y 2010 con una reelección.
«Nuestro compromiso es terminar con el hambre otra vez. No podemos aceptar como normal que millones no tengan que comer«, añadió, al asegurar que su principal misión será combatir el hambre e incluir a la población más pobre en el presupuesto público.
