Tras la suspensión de 90 días, Rubiales finalmente dejó el cargo en medio de la polémica por el beso con Hermoso.
Tras el escandalo entre Luis Rubiales, quien hasta el domingo era la máxima autoridad del futbol español y Jenni Hermoso, jugadora del seleccionado campeón del mundo por un beso en la celebración del campeonato conseguido por la selección española por primera vez en su historia, el dirigente demitió ante las presiones de FIFA y de la propia RFEF.
Mediante un comunicado publicado en redes sociales, Rubiales expresó: «He transmitido mi renuncia al cargo de presidente de la RFEF. Tras la veloz suspensión realizada por FIFA, más el resto de procedimientos abiertos contra mi persona, es evidente que no podré volver a mi cargo».

«Insistir en quedarme a la espera y aferrarme a ello no va a contribuir a nada positivo, ni a la Federación ni al fútbol español», apuntó el ex presidente de la Federación Española.
La polémica nació luego de que España se consagrara campeona del mundo por primera vez en su historia en el Mundial de Nueva Zelanda y Australia. En el marco del la entrega de medallas protocolar de FIFA, Luis Rubiales le robó un beso en la boca a Hermoso, jugadora de su propia selección. Esto despertó rechazo en el plantel que al día siguiente de los festejos renunciaron al equipo hasta que el mandatario no demita.
Al mismo tiempo, el dirigente español, quien afrontaba una suspensión de 90 días dispuesta por la FIFA, confirmó su dimisión del cargo en la vicepresidencia de la UEFA.
«No quiero que el fútbol español pueda resultar perjudicado por toda esta campaña tan desproporcionada y, sobre todo, tomo esta decisión tras haberme asegurado de que mi marcha contribuirá a la estabilidad que va a permitir que tanto Europa como África sigan unidas en el sueño de 2030, que permitirá traer a nuestro país el mayor evento del mundo», señaló Rubiales.
