A mas de 10 años de su ultima vez en Argentina, la visita del Papa a su país natal parece alejarse cada vez más por sus diferencias con el Gobierno.
En las ultimas semanas el Papa Francisco recibió en el Vaticano a diferentes figuras de la política argentina y de esta manera resurgieron las consultas por un posible regreso del Sumo POnitifce al país. Ya son más de 10 años en los que por un motivo u otro, Bergoglio aplaza su regreso, en esta oportunidad parecen ser sus deferencias con el Gobierno nacional.
El Papa retomó en sus ultimas semanas la agenda con visitas planificadas a diferentes lugares del mundo, estuvo por Asia y Oceania. Dentro de una semana volverá a viajar, será por Bélgica y Luxemburgo, en otro movimiento que confirma su buen estado de salud, a pesar de la rodilla que no lo acompaña y no se quiere operar.
“Si voy a ir a Argentina es algo que todavía no está decidido. Me gustaría ir, es mi pueblo”, dijo hace una semana, a bordo del vuelo papal, cuando estaba regresando de Singapur, la última escala de la gira por Asia y Oceanía.
«Estoy pensando en ir un poco, en ir a Canarias, porque allí hay situaciones de migrantes que vienen del mar y me gustaría estar cerca de los gobernantes y de la gente”, cerró el papa.
Cabe destacar que tras su regreso al Vaticano, el Papa recibió a Diana Mondino Canciller nacional, de donde no trascendieron fotos, lo que tambien alimentó rumores de una mala reunion. Sin embargo, fuentes oficiales confirmaron que se trató de un encuentro reservado, con informes sobre el alcance de la política social, el incremento de la pobreza y las presuntas investigaciones sobre corrupción de administraciones anteriores.
Luego recibió a la cúpula de la CGT donde los referentes de la Central de los Trabajadores también le dejaron un informe con la situación del país y para cerrar estuvo con Juan Grabois en un encuentro con referentes de Movimientos Sociales internacionales a 10 años del primer encuentro con este sector.
En la mencionada reunión con Movimientos sociales el Sumo Pontífice le pegó dos pilares de la gestión de Milei, el primero tuvo que ver con el rechazo a las represiones en las marchas. «Me llamaron hace una semana por una represión, una represión a obreros, gente que pelea por sus derechos en la calle, la policía la rechazaba con lo más caro que hay, el gas pimienta de primera calidad. En vez de pagar justicia social, el Gobierno pagó el gas pimienta», lanzó contra la gestión libertaria.
El golpe directo desde el Vaticano resonó en Argentina, sin embargo desde el ejecutivo nacional evitaron confrontar con el Papa. A pesar de esta postura, Jorge Macri si salió a responderle a Bergoglio: «Tengo muy buena relación con muchos actores de la iglesia, pero para opinar de estas cosas uno tiene que estar acá, entender lo que está pasando, tener en cuenta todas las variables en juego y no hacer un reduccionismo de un hecho o escuchar una sola campana”, sostuvo.
Por otro lado, en el encuentro donde se encontraba Grabois, tambien fue critico de el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones y los negocios vinculados a la minería extractiva del litio. «Hace poco advertí a los timorenses de ciertos cocodrilos que quieren cambiarles la cultura, morderles la historia y hacerles olvidar lo que son. El colonialismo material y el colonialismo ideológico van siempre juntos devorando la riqueza material e inmaterial de los pueblos. Pienso en algunas experiencias de mi país, donde el colonialismo se llama litio y se explota a tanta gente», lanzó Bergoglio.
Bajo este panorama, la llegada del Papa a Argentina parece estar cada vez más fría pasada la década de la última vez que Bergoglio visitó su tierra natal.
