El presidente habló de PASO y los gobernadores se entusiasman. La importancia de los intendentes, la CGT y los movimientos sociales para el complejo esquema de poder dentro del FdT.
El día de la militancia, tres días después de la remontada electoral en las elecciones generales, Alberto Fernández dijo que su “mayor aspiración” es que “en el año 2023 desde el último concejal hasta el Presidente de la República los elijan primero los compañeros del Frente de Todos”.
De esa manera, el presidente puso en palabras una idea que está dando vuelta en varios dirigentes del Frente de Todos, incluso, aseguran allegados, en la propia Crista Fernández de Kirchner: dirimir en las PASO las candidaturas para el 2023.
Esto entusiasmó a algunos y preocupó a otros.
Los gobernadores fueron los que escucharon con agrado la musicalización que implementó el presidente en su discurso en la plaza de mayor. Son varios los que pretenden ir por su sueño de ocupar el sillón de Rivadavia: Sergio Uñac, gobernador de San Juan, y Juan Manzur, jefe de gabinete nacional y gobernador de Tucumán con licencia, son los empleos más gravitantes.
Las fuerzas parecen retroalimentarse y ahí, seguramente, radica la intención de Alberto: potenciar a los gobernadores y seguir contando con su respaldo. Es que el presidente, con Manzur a la cabeza, mantiene una muy buena relación con la mayoría de los gobernadores oficialistas del FdT y ambos sectores miran con recelo la fuerza política del kirchnerismo.
La liga de los gobernadores que apoya al Jefe de Estado Nacional se completa con Ricardo Quintela (La Rioja), Omar Perotti (Santa Fe),Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta), Oscar Herrera Ahuad (Misiones) y Omar Gutiérrez (Neuquén). Los últimos tres son parte de espacios provinciales pero con buen diálogo con los demás mandatarios y el presidente. Jalil y Quintela, al igual que Manzur y Uñac también anhelan ser presidente.
Si bien algunos de los dirigentes de estos sectores cuando Alberto está en su mejor momento (principio de pandemia y pos 14 N) le aconsejan que rompa con Cristina, el propio mandatario esgrima y entiende que es unidad hasta que duela.
A quienes incomodó la intención de institucionalizar el espacio y jugar en las PASO fue a los intendentes. Son varios los jefes comunales que se ven preocupados con el avance de la Cámpora en sus distritos, con casos emblemáticos como el de Hurlingham, Cañuelas y San Martín. Allí mantienen el Poder tres funcionarios que son del riñón de Fernández: el ministro de Desarrollo Social, Juan Zabaleta; el de Obras Públicas, Gabriel Katopodis y el administrador de Vialidad nacional, Gustavo Arrieta.
No obstante, en la mayoría de los mandatarios municipales (salvo los de la Cámpora) Alberto Fernández encuentra respaldo. A esos dos sectores se le puede sumar la CGT y algunos importantes movimientos sociales como el Movimiento Evita y Barrios de Pie.
Las diferencias en la coalición gobernante son conocidas y el presidente supo robustecer su núcleo de sectores que lo apoyan. Si bien algunos de los dirigentes de estos sectores cuando Alberto está en su mejor momento (principio de pandemia y pos 14 N) le aconsejan que rompa con Cristina, el propio mandatario esgrima y entiende que es unidad hasta que duela.
Nadie se anima a llamar “albertismo” a esos espacios que se aglutinan para fortalecer al Alberto Fernández puertas adentro del Frente de Todos. Pero de existir existe y los intereses lo tienen claros: frenar las posturas kirchneristas y evitar errores del pasado. Claro, la disputa territorial también juega. Por eso, las PASO, por primera vez, podrían ser una solución para el panperonismo.
