La presentación del Movimiento Derecho al Futuro generó resistencia entre intendentes y críticas del cristinismo. La Cámpora advierte sobre una posible división en la Legislatura bonaerense y pone en duda la estrategia electoral del peronismo.
El lanzamiento del Movimiento Derecho al Futuro, espacio que agrupa a sectores del peronismo alineados con Axel Kicillof, generó tensiones dentro del oficialismo. La iniciativa, que marca una diferenciación respecto de Cristina Fernández de Kirchner, recibió cuestionamientos tanto de intendentes como de dirigentes del cristinismo, que criticaron la oportunidad y la forma de la presentación.
Minutos después de la difusión del comunicado oficial, al menos tres intendentes se distanciaron de la nueva corriente interna. Juan De Jesús, jefe comunal del Partido de la Costa, aseguró que nunca dio su consentimiento para ser incluido en la lista de adherentes. Según fuentes de su entorno, se sorprendieron al ver su nombre y solicitaron su remoción. Sin embargo, desde el sector kicillofista sostienen que el intendente había expresado su interés en participar y que hay registro de su apoyo.
Una situación similar ocurrió con Mariano Cascallares, intendente de Almirante Brown. Aunque su nombre apareció en una versión inicial del comunicado, posteriormente fue retirado tanto del documento como del sitio web del movimiento.
Por su parte, Federico Achaval, jefe comunal de Pilar, nunca firmó el documento, aunque tampoco solicitó que su nombre fuera eliminado una vez publicado.
Un dirigente responsabilizaron a funcionarios cercanos al gobernador por el malestar generado. «Mandaron el documento pero no aclararon cómo, cuándo salía ni que iba a salir con firma», señaló. Otro referente explicó que el problema no fue la iniciativa del gobernador, sino la manera en que se manejó la adhesión de las firmas.
En el cristinismo, el lanzamiento del movimiento despertó fuertes críticas. Desde el Instituto Patria, un dirigente aseguró que «lo que hizo el gobernador fue dividir el peronismo» en un momento en el que la atención estaba centrada en el escándalo financiero que involucra a Javier Milei. Además, sectores de La Cámpora señalaron que la conformación del nuevo espacio podría alterar el equilibrio en los bloques legislativos provinciales. «Pone a unos de un lado y a otros del otro; políticamente también está dividiendo ahí», advirtió un referente camporista.
Pese a las tensiones, el kirchnerismo mantiene como objetivo evitar una fractura en el peronismo de cara a las elecciones. «Tiene que haber unidad, pero no extorsión, y también hay que reconocer el peso específico de Cristina en la mesa de negociación; si no, iremos a la interna a cara de perro», afirmó un dirigente. En los próximos días, la Legislatura bonaerense deberá definir la realización de las PASO en la provincia y el gobernador evaluar si desdoblará los comicios locales. El peronismo, mientras tanto, busca una estrategia que le permita llegar sin fisuras a la competencia electoral.
