Las internas en el gobierno, las chicanas y el oportunismo de la oposición, acusaciones cruzadas y una zona violenta que ya tuvo un colectivero de la misma línea asesinado en la gestión de Bullrich. La acusación de Berni a los intendentes y los distritos que no reclutaron agentes. Los roces con Aníbal Fernández y de fondo la guerra del kirchnerismo con Alberto.
Este fin de semana fue asesinado Daniel Barrientos, chofer de la línea 620, en la localidad de Virrey del Pino, en La Matanza. Ese lugar es una especie de lugar maldito donde se produjo el homicidio de tres colectiveros en los últimos 6 años, en los barrios San Pedro, San Javier y Vernazza, entre los kilómetros 35 y 41 de la Ruta 3.
Barrientos es el segundo chofer de la línea 620 que fue asesinado. El anterior había sido Leandro Alcaraz, en abril de 2018, y en ese entonces la ministra de Seguridad Patricia Bullrich tuvo expresiones que podrían asemejarse a las de Berni en estas horas: “Esto no puede ser parte de un debate político ni de una pelea», sostuvo la funcionaria nacional en aquel momento y pidió no “hacer de la crisis un oportunismo». Además había recalcado que ese episodio podía no ser un hecho de inseguridad más, en relación a posibles vínculos entre la víctima y los victimarios. Todo muy similar a las expresiones que tiene el ministro de Kicillof por estas horas.
Es que la problemática excede la impericia de la dirigencia política de turno, y se asienta justamente en la dificultad de los funcionarios para coordinar acciones de Seguridad. En estas horas, además, sazonada por las diferencias partidarias y la especulación electoral.
Además, este episodio tuvo transmisión en vivo de la golpiza que la ciudadanía le propinó a toda la dirigencia, de la que fue destinatario Sergio Berni únicamente.
El Frente de Todos en su conjunto quedó semi dormido con las piñas que recibió el Ministro de Seguridad bonaerense. Las imágenes son la expresión más clara del hartazgo con la dirigencia política y con las incesantes crisis económicas. Y todo a pocas semanas de tener que salir a la calle a hacer campaña electoral. ¿Será posible en este contexto y con la feroz interna en el oficialismo?
Bullrich y el PRO en su conjunto hacen el uso político que buscaban evitar en el asesinato anterior. Con el mismo discurso que usaban en cada tragedia social y en cada homicidio mediatizado. Y allí también radica parte del problema central de la Seguridad en el conurbano y la Capital Federal desde hace años. Y la ciudadanía lo percibe.
Berni ni se habla con el ministro de Seguridad nacional Aníbal Fernández. ¿Es posible que un funcionario de la Rosada tenga diálogo con un dirigente que le dice “borracho” al presidente en los medios? Los roces entre ambas carteras subieron la temperatura en las últimas semanas.
Sin embargo, Aníbal salió a respaldar a su colega bonaerense: “Yo hubiese hecho exactamente lo mismo que él” y aseguró que “hizo bien en poner la cara ante el reclamo” de los colectiveros. En el gobierno bonaerense ratificaron que Berni seguirá en el cargo.
Berni no se conmovió con el respaldo de Aníbal: “Yo fui muy claro. Mentir es muy malo, pero peor es creerse su propia mentira”. Y agregó: “Tuve varias reuniones, incluso con Aníbal Fernández, donde pedí por el Plan Centinela”, en referencia a la distribución de agentes de Gendarmería en todo el conurbano.
Además Berni le pegó un cachetazo a todos los intendentes del AMBA, de Juntos y del Frente de Todos. Dijo que hay más de 16.000 agentes prestos a sumarse a los territorios, pero que apenas un poco más de 2.500 fueron reclutados por los Jefes Comunales. Lo que no queda claro es quién y cómo los designa. ¿Estarán esos agentes disponibles?
En La Matanza, la Provincia asignó un cupo de 2.005 cadetes pero el municipio a cargo de Fernando Espinoza no reclutó ni uno solo. Otros distritos donde gobierna el oficialismo no incorporaron ni un agente: Berazategui, Esteban Echeverría, Hurlingham y Tigre. En Lomas de Zamora, donde hay 1.232 cupos asignados, la intendencia apenas reclutó 248 cadetes; en Quilmes, de 1.237 se convocó a nada más que 226; en Avellaneda, de 599 disponibles, el municipio solo llamó a 78; o en Merlo, donde de un cupo de 962, se reclutaron 87 oficiales.
Pero la impericia también llega a distritos gobernador por Juntos. En La Plata, donde el intendente del PRO Julio Garro despotrica contra Berni, el Gobierno de Kicillof dispuso un cupo de 519 oficiales egresados, pero el municipio hasta el momento no reclutó a ninguno. En “cero” también se encuentran otras intendencias de Juntos por el Cambio: Tres de Febrero, Vicente López, San Isidro.
Los datos se filtraron desde el entorno del Ministerio de Seguridad bonaerense durante la tarde de ayer. Y es un indicio más de la poca coordinación entre los distintos estratos del estado y sus dirigentes.
Luego del asesinato del colectivero, el gobierno avanzara para que las empresas de transporte cumplan con la instalación de cámaras de Seguridad. El Ministerio de Transporte bonaerense que encabeza el massista Jorge D´Onofrio anunció que invirtió $ 2.500 millones y que las empresas no las implementaron. También se va a avanzar con un centro de monitoreo con inteligencia artificial para anticipar acciones de riesgo. Además se continuará con el montaje de Paradas Seguras.
Pero lo cierto es que las empresas reclaman desde hace meses por el pago adeudado de subsidios del precio del boleto, y además reclaman por una urgente y mejor actualización de los montos. Los problemas estructurales: Economía y Seguridad, potenciales por la incompatibilidad política.
Las peleas de Aníbal y Berni
Uno de los primeros enfrentamientos desde que ambos son funcionarios de las gestiones actuales de Nación y Provincia se remonta al conflicto mapuche en Río Negro. Por octubre de 2021, Berni cuestionó la negativa del Presidente y de Aníbal Fernández de enviar refuerzos a la zona de Villa Mascardi. La gobernadora rionegrina Arabela Carreras había pedido ayuda y desde Casa Rosada prefirieron no meterse.
“Ni el Presidente ni yo necesitamos la aprobación de Sergio Berni”, retrucó en aquel momento Aníbal. El ministro bonaerense ya arrastraba una mala relación con Sabina Frederic, la antecesora de Fernández.
El otro gran cruce sucedió tras la muerte de una veintena de personas por el consumo de cocaína adulterada en Puerta 8. En aquel momento, Berni había señalado que “hubo 24 horas de inacción total” y Aníbal Fernández no se lo dejó pasar: “Yo no voy a estar respondiendo; lo suyo es un gesto de un mercenario, es un paso de comedia conocido”.
La falta de diálogo involucra también a las autoridades porteñas, reacias a coordinar acciones con el kirchnerismo bonaerense. Sobre este episodio, achacan que el ministro Berni llegó de manera sorpresiva al lugar.
Sobre la decisión de evacuar a Berni, desde la Ciudad sostuvieron: “Frente a las agresiones y mientras llegaban más manifestantes al lugar, se evaluó que el riesgo para la integridad física del Ministro, de los civiles, de la policía y de los periodistas presentes, era cada vez mayor y se decidió retirar al ministro para descomprimir la situación. Con la salida del ministro, se replegaron las fuerzas”.
