Piden claridad sobre los fondos para las provincias e intentan contener la furia interna del peronismo. El mandatario bonaerense se puso al frente de los primeros cuestionamientos al Presidente.
Luego de las medidas anunciadas por el presidente de la Nación, Javier Milei, a través del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), que generó ruido en sectores de la oposición, los gobernadores se reunieron con el líder de La Libertad Avanza (LLA) para hablar sobre cómo afecta el ajuste a las provincias y en la que el jefe de Estado les pidió que lo acompañen en el Congreso.
Después del DNU que el presidente dio a conocer el miércoles, muchos de ellos quedaron sorprendidos por la falta de tacto político para negociar consensos. En la reunión que tuvieron en la Casa Rosada le pidieron al Jefe de Estado saber que contenía la Ley Ómnibus y que el contenido del DNU vaya al Congreso. No obtuvieron explicaciones ni detalles, solo pedidos de colaboración.
Los mandatarios exigen que el DNU, donde se derogan más de 300 leyes, se discuta en las dos cámaras parlamentarias como proyecto de ley. De esa forma, asumen que podrían generar un acompañamiento al decreto que en el gobierno definen como el eje central de la reconstrucción de la Argentina que están dispuestos a llevar adelante.
Los gobernadores están mostrando buena voluntad en el inicio de gestión del Gobierno, pese a que cayó mal la forma en la que el presidente decidió avanzar con el DNU para modificar distintas leyes (la mayoría impulsadas durante gobiernos militares). Aún así, no están en la trinchera dispuestos a bombardear Casa Rosada. Tienen voluntad de acompañar algunos de los cambios que propone Milei, pero discutirlos en el Congreso.
En ese sentido, Kicillof es uno de los que más centralidad tiene no solo por ser el gobernador de la provincia de Buenos Aires, sino porque es la figura de Unión por la Patria con el cargo más preponderante en la actualidad. El ex ministro de Economía va a contramano del ajuste que se realizará a nivel nacional y en distintas provincias con pedido a la legislatura bonaerense para tomar deuda y subir varios impuestos.
Además, fue uno de los que encabezó la semana pasada un encuentro del Partido Justicialista (PJ) bonaerense, junto a Sergio Massa, Verónica Magario y Máximo Kirchner, para repudiar el DNU de Milei y reaccionar fuertemente por primera vez a 16 días de la asunción del nuevo jefe de Estado. Habrá que ver cuál será el comportamiento de Kicillof teniendo en cuenta que la provincia de Buenos Aires será una de las más afectadas con la disminución de transferencias discrecionales y coparticipación.
El tema de discusión central entre los gobernadores y Milei es el impuesto a las ganancias. El presidente está convencido de concretar su regreso por un año. Eso es lo que les dijo en la reunión donde los mandatarios le pidieron que compense ese agujero fiscal con coparticipar el 70 % del impuesto al cheque. Pero en la Casa Rosada aseguran que esa no es una opción y que el Jefe de Estado avanzará con la restitución de ganancias.
Si se concreta esa medida, se abrirá un conflicto con alguno de los sindicatos más fuertes, como es el caso de Camioneros o La Bancaria, que tienen muchos afiliados que quedan atrapados por el impuesto. La intención de los gobernadores es jugar políticamente más cerca de los sindicatos y armar un bloque que tenga mayor peso en la negociación con Balcarce 50. Por eso es una incógnita cómo ser moverán cuando se efectivice el regreso del impuesto que Sergio Massa impulsó hace pocos meses.
Para que el DNU sea aprobado por el Congreso debe conseguir al menos el respaldo en una de las dos cámaras. Explicado a la inversa, para ser anulado debe ser rechazado por las dos cámaras. Si una la apoya, el decreto será convalido. Los gobernadores peronistas saben que el único lugar por donde tiene posibilidades de pasar el decreto es el Senado, motivo por el que Milei apuesta a conservar su idea original y que el decreto sea aprobado tal cual está.
