Ante un escenario incierto y cruzado por operaciones, el candidato oficialista transita los últimos días previos a la elección al frente de la agenda política. El visto bueno del presidente y de la vicepresidenta para que se despegue de sus figuras. El apoyo de los gobernadores peronistas y su lucha para obtener el voto del interior.
El ministro de Economía y candidato presidencial de Unión por la Patria comenzó el tramo final para llegar a la presidencia de la Nación a pesar de un contexto extremadamente complejo. Es ministro de Economía de un país que tiene un 138% de inflación interanual.
Sergio Massa logró lo que en sus propias filas consideran incluso un verdadero “milagro”: está muy cerca de entrar al balotaje con la inflación de septiembre a 12,7% y la macroeconomía desordenada, es decir, con una tormenta perfecta que hasta en la propia oposición reconocen que solo Massa es capaz de torear.
El candidato de Unión por la Patria (UP) afronta los últimos días de la campaña electoral sin la presencia de los principales referentes del frente: El presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Kirchner. Algo que ya habíamos vivido en la previa de las elecciones primarias. Massa necesita alejarse de la imagen negativa del Presidente y el gran rechazo que genera la Vicepresidenta. Ambos funcionarios están de acuerdo con la decisión y por eso colaboran apartándose de las cámaras.
“Para la última semana me parece que lo determinante va a ser ver un Ministro de Economía que pueda controlar la suba del dólar, que se muestre confiado, que se muestre activo, que es lo que la sociedad venía requiriendo de parte del Ministro» afirma el consultor político e integrante del Observatorio Social de la UNLaM Santiago Giorgetta. «En parte lo cumplió con las medidas que fueron efectivas, pero me parece que la centralidad va a estar en, más allá del número de la inflación mensual o interanual, en si esta corrida cambiaria se profundiza o se puede contener”.
Para Marina Acosta, de la Consultora Analogías, “lo fundamental en esta semana que falta es que Massa debe mostrarse firme en la gestión de la política económica y sólido en la contención de una corrida cambiaria de gran magnitud. Con las herramientas concretas con las que se dispone reaccionó bien y el evento no lo sacó de eje.»
Esta tarde Massa cerrará la campaña junto a Axel Kicillof en Avellaneda, municipio gobernado por Jorge Ferraresi, uno de los pesos pesados del conurbano, de relación distante con La Cámpora. Cristina Fernández de Kirchner no estará en el acto. Su ausencia es explicable en términos electorales. La estrategia peronista indica que el ministro de Economía debe aislarse del pasado reciente de la gestión y eso incluye tanto a la vicepresidenta como a Alberto Fernández, que se encuentra en China, encabezando la última visita oficial de su gestión.
La Vicepresidenta le ha brindado todo su apoyo a Massa en reiteradas oportunidades. Ese es el argumento que usan en el kirchnerismo para explicar su ausencia, bajo una frase que ya está desgastada: “Si está, porque está, si no está, porque no está”. Lo cierto es que el kirchnerismo ya ha dado muestras de que respalda la candidatura del ministro de Economía.
Massa se apoya en el resto del peronismo, muy presente en el segundo tramo de la campaña. Sobre todo en los gobernadores del PJ, los movimientos sociales y la CGT. Los mandatarios le han dado muestras de apoyo en los últimos días y buscan ser el sostén principal de una eventual gestión.
Los gobernadores se comprometieron a movilizar al máximo la maquinaria electoral del interior. Principalmente en el norte grande, donde Milei logró una performance destacada y le quitó votos al peronismo. El domingo a la noche se verán los resultados. En el búnker oficialista aspiran a lograr una recuperación en el norte y balancear la mala elección proyectada para el centro del país.
El ministro de Economía concentró los anuncios de gestión de los últimos meses y ayer fue una nueva muestra de esa centralidad: Anunció, junto al ministro de Turismo, Matías Lammens, que buscarán convertir en ley el Previaje, una de las políticas estatales mejor vistas del Gobierno.
La semana pasada el dólar pasó la barrera de los $1.000 y Massa prometió cárcel para los especuladores, e ideó junto a un puñado de colaboradores un enorme operativo en cuevas del microcentro porteño que culminó con detenciones. Esta semana puede haber algún anuncio económico más y desde el Palacio de Hacienda seguirán impulsando operativos en cuevas financieras que operan con el dólar blue.
Al igual que en las últimas semanas, será el eje de la gestión oficialista, con lo bueno y lo malo que implica ocupar ese lugar, teniendo en cuenta que el gobierno nacional tiene altos niveles de rechazo en todas las encuestas. Pero, al mismo tiempo, esa centralidad plena le permite mostrar que puede construir un nuevo liderazgo dentro de su espacio político, si deja atrás las ruinas de la gestión del Frente de Todos y logra llegar a la Casa Rosada.
