Ambos mandatarios, que integran la Región Centro y se vinculan con el oficialismo en el Congreso, plantearon sus reclamos con argumentos técnicos.
Durante el encuentro de gobernadores en la cumbre empresarial AmCham Summit 2025, Martín Llaryora y Maximiliano Pullaro marcaron distancia del Gobierno nacional. Sin levantar el tono, cuestionaron aspectos centrales del programa económico de Javier Milei, como la paralización de la obra pública, la estructura impositiva y el reparto de fondos federales.
Ambos mandatarios, que integran la Región Centro y se vinculan con el oficialismo en el Congreso, plantearon sus reclamos con argumentos técnicos. Sin embargo, dejaron claro su malestar con varias decisiones de la Casa Rosada. Llaryora fue quien encabezó las críticas más duras. Exigió una revisión profunda del sistema tributario y apuntó directamente a las retenciones: “Cuando hablan de hacer patria, empiecen bajando las retenciones”. Además, reclamó un esquema impositivo distinto, al advertir que el ajuste aplicado por las provincias podía perder sentido si no se corregían desequilibrios estructurales.
El cordobés subrayó que su gestión recortó más que el Gobierno nacional. Cuestionó que se mantuviera la presión fiscal sin que esos recursos se traduzcan en inversión o servicios: “No podés sostener un país sin obra pública, sin cumplir tus compromisos”. También mencionó la necesidad de discutir impuestos como el IVA, Ingresos Brutos y tasas locales.
Pullaro respaldó ese diagnóstico. Indicó que Santa Fe también aplicó recortes más profundos que los del Ejecutivo y, a pesar de eso, mantuvo la calidad de los servicios. Reconoció los avances macroeconómicos, pero advirtió que aún no había señales claras para fortalecer la competitividad del aparato productivo. Sumó otro reclamo: el abandono del mantenimiento de rutas nacionales.
En el mismo escenario hablaron Alfredo Cornejo y Gustavo Sáenz. El gobernador de Mendoza apoyó sin rodeos el rumbo económico: “La política económica que impulsa el Gobierno es la que había que hacer”. Sáenz, en cambio, pidió reformas laborales que cuenten con respaldo político para avanzar sobre la informalidad.
La escena dejó un mensaje claro: varios gobernadores aún respaldan la línea general del modelo libertario, pero ya comenzaron a expresar sus diferencias con algunos aspectos del ajuste. La sintonía política con el oficialismo convive con un creciente malestar por la falta de respuestas concretas.
