Mientras que el Presidente avaló la liberación de presos por Coronavirus, el titular de Diputados habló de «juicio político» para los jueces que avalen las liberaciones.
En medio de un clima de tensión en las cárceles del país con motines y enfrentamientos dentro de los establecimientos, el presidente Alberto Fernández avaló este lunes que los presos comunes que integren los grupos de riesgo de contagio de coronavirus salgan de prisión y accedan al beneficio de la domiciliaria.
«Las cárceles son un lugar de concentración humana muy riesgosa. El contagio y la contaminación pueden darse con muchísima facilidad», arrancó el Presidente, que se mostró a favor de las «libertades restringidas» con dispositivos electrónicos para controlar a los detenidos fuera de las cárceles.
Pero también hubo gestos de diferenciación dentro del Frente de Todos. El titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, advirtió que los jueces que liberen a presos sin cumplir con la ley de la víctima, podrían ser sometidos a juicio político, marcando una distancia con la postura del Presidente.
Para sostener su posición a favor de la morigeración de las condiciones de detención, el mandatario recordó que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ya había recomendado a los países que integran el Pacto de San José de Costa Rica atender la situación sanitaria en las cárceles frente al avance de la pandemia. «Recomienda desde detención domiciliaria hasta libertades restringidas, como pueden ser las pulseras para tener un control», indicó Fernández.
Es casi el mismo argumento que había sostenido el secretario de DDHH, Horacio Pietragalla, (con el visto bueno de la vicepresidenta Cristina Kirchner) cuando pidió a la justicia que le dieran domiciliaria a Ricardo Jaime y a Martín Báez, el hijo detenido de Lázaro Báez.
