Karina se reunió para almorzar con Villarruel con el objetivo de acelerar la sesión. Prefieren evitar que coincida con la cumbre en Córdoba, pero el panorama inicial es más complicado que en Diputados. La senadora Corpacci votará en contra a pesar del pedido del gobernador de Catamarca. «Hay que darle al Presidente las herramientas», señaló Raúl Jalil.
Después de que la Cámara de Diputados otorgara la media sanción a la Ley Bases y al paquete fiscal, ambos promovidos por el Gobierno, la atención se centrará ahora en el Senado para continuar la discusión.
La próxima semana, la discusión sobre la Ley Bases y el paquete fiscal se trasladará al Senado, donde el oficialismo enfrenta un panorama inicialmente optimista. Con 33 legisladores, el Frente de Todos, liderado por José Mayans, está a cuatro del quórum como primera minoría. Por otro lado, el oficialismo cuenta con siete integrantes, mientras que un bloque opositor antikirchnerista de 32 senadores se presenta como un contrapeso significativo. Estos últimos, quienes activaron a las autoridades y se repartieron comisiones en diciembre pasado, son cruciales en el escenario político actual.
Aparte del PRO y la UCR, que también muestran discrepancias internas, la atención se centra en aquellos senadores que responden a gobernadores y peronistas disidentes sin vínculos estrechos con las autoridades provinciales. Entre ellos se encuentran figuras como Mónica Silva (Juntos Somos Río Negro), José María Carambia y Natalia Gadano (Por Santa Cruz), Lucila Crexell (con juego propio, aunque con buena relación con el gobernador neuquino, Rolando Figueroa), los misioneros renovadores Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, y los peronistas disidentes Carlos Espínola y Edgardo Kueider, quienes carecen de conexión con el poder en sus respectivas jurisdicciones.

Además, a estos senadores se podría sumar su compañera de interbloque, la cordobesa Alejandra Vigo, quien se encuentra en una constante partida de ajedrez con el mandatario Martín Llaryora y enfrenta disputas frecuentes con la administración central. Tampoco debemos pasar por alto al gobernador chubutense, Ignacio Torres, y su influencia sobre Andrea Cristina -quien lo reemplazó en la Cámara alta- y la radical Edith Terenzi.
En este contexto, el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, expresó su apoyo a la aprobación de ambos proyectos en el Senado. En declaraciones enfáticas, el dirigente peronista destacó la importancia del respaldo de la Cámara Alta y afirmó que es hora de brindar ayuda. La provincia cuenta con dos senadores, quienes podrían seguir el ejemplo de los diputados que representan a Catamarca: aunque votaron en contra en general, varios respaldaron la creación del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), lo cual es crucial para la provincia debido a los proyectos de inversión que podrían atraer en materia de minería y litio, así como la reversión del impuesto a las ganancias.
Ante la solicitud de Jalil, la senadora catamarqueña Lucía Corpacci adelantó su rechazo. Consultada sobre su posición respecto al voto, afirmó: «La Ley Bases primero debe llegar porque de lo contrario sería prevaricato. Siempre me opongo claramente a todas esas cosas que se dicen, pero ahora quiero que llegue; quiero sentarme, leerla porque no la tenemos en nuestras manos. Es muy probable que no la acompañe, pero eso lo diremos después de que el proyecto sea presentado y lo revisemos».
Por otro lado, el senador radical Flavio Fama expresó su apoyo a la reintroducción del impuesto a las ganancias, argumentando que «el Gobierno está planteando un cambio de paradigma y necesita herramientas».
Mientras tanto, Jalil confirmó que conversó en la Mesa de Litio con los gobernadores Carlos Sadir, de Jujuy, y Gustavo Sáenz, de Salta, y que a fines de mayo hará lo mismo en la «Expo Minera» de San Juan, organizada por el gobernador Marcelo Orrego, para discutir la necesidad de avanzar en estas iniciativas.
En el Gobierno, consideran que además de los votos, están ajustados de tiempo: existe la posibilidad de que los senadores realicen cambios a la ley, lo que obligaría a que regrese a Diputados para retrasar la sanción definitiva. «Si llegamos al 21 sin la ley, vamos al pacto de mayo a cagarnos a palos«, admiten en el Senado.
