Brecha cambiaria, renegociación de la deuda con el FMI y el Club de París, déficit fiscal, emisión monetaria, riesgo país e inflación son las variables que analistas consideran que pueden profundizar los problemas económicos del país despúes de las elecciones.
Ya llegan las elecciones legislativas y el Gobierno intenta desesperadamente mostrar índices económicos favorables; sobre todo para el bolsillo de una clase media que viene perdiendo poder adquisitivo de manera descomunal en los últimos 5 años en consecuencias de las “dos pandemia”: Mauricio Macri y el Covid-19.
La extensión del ahora 12, los créditos a tasa cero para monotributistas y una leve baja (pero baja en fin) de la inflación en agosto con recuperación de los salarios son algunas de las “buenas noticias” para un porcentaje importante de la sociedad argentina. Esto en un contexto de recuperación económica, impulsado principalmente por la obra pública; la cartera Económica esperan que el PBI puede crecer un 7%, por encima del 5,5% presupuestado y por debajo del 10% contraído el año pasado.
No obstante, son varias las cosas que preocupan a los analistas económicos que consideran un cóctel explosivo para después de los comicios del 14 de noviembre. Entre ellas se destaca la brecha cambiaria, la renegociación de la deuda con el FMI y el Club de París, el déficit fiscal, la emisión monetaria, el riesgo país, tarifas y subsidios e inflación.
Por supuesto, todas estas variables están de una forma u otra relacionadas y la principal matriz deficiente son los problemas crónicos a los cuales estamos acostumbrados a convivir en nuestro país: falta de dólares y déficit fiscal. Dos problemas endémicos que tanto cuesta resolver.
Ambos flagelos son complejos y llevan un determinado tiempo. Economía estima que reducirá el déficit a un 4,5% para esté año vs el 8% que arrojó el 2020 pandémico. Parece ser una buena señal para el mercado, pero los problemas de financiación que está teniendo el Tesoro a la hora de renovar sus títulos llevó al BCRA a seguir pisando el acelerador de la emisión y ya muchos ponen en duda que se llegue al objetivo del 4,5%.
Guzmán ya dejó en claro que no habrá ajuste y que se irá achicando el déficit a medida que la economía crezca. Allí también hay números que no son tan buenos. A pesar de la estimación que la recuperación sería de un 7%, en esta segunda parte del año se reportaron cifras de recuperación más acotadas. Lo mismo ocurre con el consumo de la población, que mejoró pero difícilmente pueda recuperar todo lo que perdió en 2020.
Para terminar de negociar con el FMI y el Club de París se espera el fin de las elecciones. Es que los socios del Club ya avisaron que aguardan el acuerdo con el Fondo para renegociar su deuda. Por eso ya se le está pagando 450 millones de dólares en concepto de intereses. Con respecto al FMI, Guzmán y compañía siguen negociando para acercar partes y llegar a un acuerdo de facilidades extendidas con un plus: evitar las sobretasas y que sea de 20 y no de 10 años como contempla esos arreglos. Lo primero parece un hecho y la Argentina se ahorraría unos 9 mil millones de dólares; lo segundo es casi imposible, se debería modificar el estatuto del organismo multilateral, cosa que no sucederá al menos a corto plazo.
En ese contexto, que el Frente de Todos haya decidido utilizar los Derechos Especiales de Giro que llegaron del FMI para pagar los dos vencimientos de capitales e intereses que vencen antes del fin de años del mismo Fondo es una noticia que mejora la posición argentina. El principal problema radica en las posibles exigencias del Board: hace unas horas, voceros del Fondo le dijeron al Diario AR que se pedirá por reformas estructurales como una reforma impositiva para incentivar la inversión, una flexibilización laboral, un «balance» entre ingresos y gastos y una revisión del cepo cambiario. Toda una discusión compleja que ni por asomo Guzmán dará antes de las legislativas.
De eso dependerá en gran parte el riesgo país que ya se encuentra en 1600 puntos negativos, la refinación a través del mercado doméstico y, sobre todo, el tipo de cambio que si bien hoy mantiene una preocupante brecha superior al 80%, el BCRA viene conteniendo.
De esta manera, el Gobierno llega a las PASO con algunos datos económicos que son alentadores, pero deberá ser rápido de reflejos para atender necesidades que si no resuelve podrán ser una combinación explosiva post elecciones para una economía exageradamente endeble.
