Una transferencia por nueve millones de dólares en 2016, vinculada a los aviones presidenciales Tango 01 y Tango 04, volvió a poner bajo la lupa al empresario argentino Federico “Fred” Machado y sus posibles conexiones con la administración de Mauricio Macri.
Los registros bancarios del Bank of America, incorporados a una causa judicial en Texas por presunto narcotráfico y fraude, incluyeron una operación de ingreso de US$9 millones al fideicomiso Aircrafts Guaranty Corporation (AGC). Ese instrumento financiero fue atribuido a Machado y a la estadounidense Debra Lynn Mercer-Erwin, condenada a dieciséis años de prisión.
El movimiento se registró el 21 de julio de 2016, pocos meses después de la llegada de Macri a la Casa Rosada. El expediente norteamericano menciona de forma explícita los números de serie de los aviones Tango 01 y Tango 04, aunque ambos estaban fuera de servicio. A esa transferencia se sumaron otras por US$2,65 millones, lo que elevó el total de operaciones a US$11,6 millones en un lapso de seis semanas.
En los documentos bancarios figuran como participantes el estudio Frank, Weinberg & Black PL, radicado en Florida, y la compañía KEB Group, de perfil inmobiliario. Ambas aparecen como emisoras o beneficiarias de fondos dentro del fideicomiso. También intervino la firma Northern Trust, dedicada a servicios financieros en Miami. Ninguna explicó públicamente el motivo de esos movimientos.
Las autoridades de la Secretaría General de la Presidencia de aquel período aseguraron no tener conocimiento sobre esas transacciones. Voceros cercanos a Fernando de Andreis, entonces responsable del área, afirmaron que “no había registro de pagos o contrataciones” con las empresas señaladas en el expediente de Texas. Además, consideraron que las menciones a los Tango 01 y 04 no guardaban relación con el Estado argentino.
De Andreis, hoy candidato a diputado por La Libertad Avanza, fue uno de los funcionarios más cercanos a Macri. En 2016, pocos meses antes de esas operaciones, su nombre apareció en los Panamá Papers, que involucraron a familiares suyos en una red de sociedades offshore. En ese momento, el secretario general se despegó del tema y afirmó que “no tenía participación alguna” en esas estructuras.
La figura de Fred Machado se tornó más visible luego de su detención por la Policía Federal Argentina, a pedido de la justicia estadounidense. El empresario, acusado de usar el fideicomiso AGC para lavar dinero, había viajado a la Argentina en marzo de 2016, cuando mantenía contactos políticos y empresariales. En ese viaje se reunió con los entonces gobernadores Juan Manuel Urtubey, Alberto Weretilneck y Juan Manzur, en un contexto de euforia inversora por el cambio de gobierno.
Machado intentó ofrecer instrumentos financieros a las provincias, pero las gestiones no prosperaron. Años más tarde, su nombre reapareció como aportante de la campaña de José Luis Espert, quien también quedó bajo investigación judicial por recibir US$200.000 desde una cuenta vinculada a Machado.
Las autoridades judiciales de Texas sostienen que el fideicomiso AGC funcionó como una estructura de lavado y fraude por más de US$350 millones, con conexiones que alcanzaron a empresas de aviación y desarrolladores inmobiliarios de Estados Unidos y América Latina.
En ese esquema, las operaciones referidas a los aviones presidenciales argentinos siguen sin explicación. El uso de los números de serie del Tango 01 y Tango 04 en registros financieros de un fideicomiso sospechado por narcotráfico y lavado mantiene abiertas las dudas sobre posibles vínculos con la administración macrista.
