A pesar del rechazo de algunos sectores que intentaron la unidad de Juntos por el Cambio, terminó pesando más el comienzo de la organización de un plan a Presidente del PRO por un lado y la UCR por el otro para dentro de dos años.
Varios actores y dirigentes de la coalición de Juntos por el Cambio intentaron -sin éxito- concretar una lista de unidad a nivel país y en las provincias más importantes con el objetivo final de fortalecerse, poder derrotar al Frente de Todos y volver a ser gobierno. Sin embargo, peso más el deseo presidencial de los dos partidos más importantes de la coalición y sus candidatos más taquilleros.
El 2021 es un adelanto y el comienzo de la construcción de poder político-territorial con vistas a 2023 de un radicalismo empoderado tras la irrupción del neurocientífico Facundo Manes en la política; y del PRO en recambio de liderazgos con el jefe de Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, a la cabeza.
Contra cualquier pronóstico, Larreta logró mover las fichas como quiso e hizo pie dentro de su espacio político. La ex gobernadora María Eugenia Vidal desde CABA y el ex vicejefe de gobierno porteño, Diego Santilli, desde la Provincia, serán los cimientos más importantes.
Digan lo que digan los números de esta elección, serán simplemente un primer pantallazo; una gran encuesta por la que se ocuparán cargos, pero que les será útil a Larreta y Manes para saber desde dónde arrancan. De todos modos, en dos años puede modificarse todo, y de eso han aprendido el ex dirigente Francisco De Narváez, Sergio Massa y el propio Mauricio Macri.
El radicalismo, por su parte, comenzó a relucir figuras y, a diferencia de años anteriores, no tendrá sólo territorialidad para ofrecer sino que también dirigentes populares o capaces de no tener que recurrir a ser el «furgón de cola» de un candidato marketinero.
Manes y el senador, Martín Losteau, se encaminan a modificar la actualidad y devolver al radicalismo la potencia electoral que ostentó hasta la crisis de 2001.
El 2023 seguramente tendrá al PRO y la UCR junto a sus respectivos dirigentes más representativos al frente, una interna que se adelantó al 2021 y una campaña que irá más allá de estas elecciones legislativas; que se aplazará durante los próximos dos años.
