El aumento de la carne y las tarifas empujó las expectativas inflacionarias. Las estimaciones privadas anticiparon un primer semestre sin inflación menor al 2% mensual.
Las previsiones de inflación de los hogares registraron un nuevo salto en febrero. La expectativa de aumento de precios para los próximos doce meses alcanzó el 35,7%, un nivel muy superior al 21% que proyectó el mercado financiero, lo que reflejó un creciente desfasaje entre las percepciones sociales y las estimaciones de la city.
El aumento de precios de la carne y los ajustes tarifarios presionaron sobre las proyecciones inflacionarias. Este escenario coincidió con señales de aceleración en los índices recientes y con estimaciones privadas que anticiparon un ritmo de inflación elevado durante los próximos meses.
La Encuesta de Expectativas de Inflación de la Universidad Torcuato Di Tella indicó: «En febrero de 2026, la inflación esperada por la población para los próximos doce meses se ubicó en 35,7%, lo que representa un aumento de 4,2 puntos porcentuales respecto al valor registrado en enero (31,5%). La inflación esperada muestra un aumento en nuestra medición de febrero, basada en datos recolectados entre el 2 y el 12 del corriente mes».
Las proyecciones privadas marcaron un escenario de inflación persistente. Varias consultoras estimaron que el índice mensual se mantuvo por encima del 2% durante todo el primer semestre, sin señales claras de desaceleración.
El proceso de baja de la inflación se frenó a mediados de 2025. Desde ese momento los registros oficiales mostraron una tendencia alcista. El índice alcanzó el 2,8% en diciembre y el 2,9% en enero.
Las estimaciones para febrero también indicaron valores elevados. Eco Go calculó un aumento cercano al 3%, mientras Analytica proyectó un 2,8%. Fundación Capital estimó un 2,6% para febrero y un 2,8% para marzo, en un contexto afectado por la estacionalidad del inicio del ciclo lectivo.
Fundación Capital sostuvo: «Así, el IPC acumularía en el primer trimestre una suba del 8,5%, lo que resulta levemente superior al registro del mismo período del 2025 (7,9%), año donde la inflación finalizó en 31,5%. Hacia delante, el camino de desinflación luce desafiante. Prevemos un tipo de cambio que evolucione en línea con la inflación y no continúe alejándose del techo de la banda para no tensionar la competitividad cambiaria. Otro factor a considerar es la duración de los acuerdos paritarios. Si bien es cierto que los salarios están evolucionando por debajo de la inflación, con la aceleración inflacionaria e incertidumbre sobre su comportamiento futuro se comenzó a evidenciar cierto acortamiento en los acuerdos. Paritarias más cortas son un combustible para la inercia».
El informe también analizó los factores que sostuvieron la dinámica inflacionaria. Señaló que la política fiscal restrictiva operó como principal ancla, junto con una fuerte limitación monetaria.
Fundación Capital indicó además: «El ancla inflacionaria continúa siendo la fiscal, a lo que también se suma una importante restricción monetaria. El mes de abril será clave, previéndose un IPC que baje del escalón del 2,5% mensual, si bien no esperamos que quiebre la barrera del 2% en el primer semestre. En el mejor caso la moderación será lenta hacia delante, estimándose un IPC anual del 29%, solo ligeramente por debajo del cierre del 2025, de 31,5%».
Las estimaciones privadas coincidieron en que la desaceleración resultó lenta. El escenario inflacionario previsto quedó lejos de las metas oficiales y anticipó un año con aumentos de precios todavía elevados.
