El organismo multilateral aprobó la segunda revisión del programa y redactó un informe del rumbo económico. Elogios y exigencias para Sergio Massa.
Finalmente, el FMI aprobó la segunda revisión del acuerdo de facilidades extendidas que permitirán el desembolso de 3800 millones de dólares al Banco Central. Es otro logro macroeconómico del ministro Sergio Massa para engrosar las debilitadas reservas del BCRA luego del exitoso dólar campo.
Sin embargo, dicha aprobación que contó con un waivers (perdón) mediante, vino con un informe del organismo multilateral donde detalla las características del plan económico y esboza exigencias al Gobierno argentino.
Entre los temas sensibles, el FMI señaló cuestiones como la inflación, La Cámpora, dólar, reservas y subsidios. Por su puesto, el eje central estuvo en la necesidad de reducir el déficit fiscal y llegar a la meta del 2,5% para este año.
Inflación
Este es uno de los puntos más sensibles. Principalmente porque el FMI es escéptico a las metas de inflación del Gobierno para el año que viene, que se estipula en el 60%.
Para el organismo, la aceleración inflacionaria “no sólo refleja el salto de los precios internacionales de la comida y la energía en la primera parte del año sino también al fortalecimiento de la demanda doméstica y las mayores incertidumbres que contribuyeron a desanclar las expectativas inflacionarias”.
En tanto, un cambio de conceptos en el FMI en cuanto a la suba de los precios. Ya no lo consideran un fenómeno multicausal, sino que alinean directamente con las políticas monetarias y fiscales.
“La implementación continua del marco de política monetaria es esencial para mantener tasas de interés reales positivas y abordar la persistente alta inflación”. En la misma línea, en las recomendaciones de políticas, el staff agregó que se necesita “aumentar la demanda de activos en pesos y reducir la dependencia del financiamiento del Banco Central”.
En ese contexto, el organismo proyecta una inflación alta para los próximos años: sería de 44% anual en 2024, de 40% en 2025, de 35% en 2026 y de 30% en 2027.
La Cámpora
El informe del FMI está plegado de elogios al actual ministro de Economía y a sus esfuerzos para tranquilar la estabilizar la economía. “La designación de Massa con una agenda ampliada aumenta las posibilidades de una coordinación e implementación de la política económica. Así se ha visto -agrega-, con el envío del proyecto de Presupuesto 2023 que es consistente con el programa del FMI”, señala.
Sin embargo, tambien indica las dificultades políticas que genera una coalición de Gobierno tan heterogenia como es la del Frente de Todos y allí de dirige, sin mencionarla, a La Cámpora, la agrupación kirchnerista que se opuso al acuerdo entre el FMI y el Gobierno: “Una facción dentro de la coalición gobernante continúa oponiéndose al programa y persisten diferencias sobre la dirección de las políticas económicas. Es importante señalar que será desafiante implementar políticas más férreas, ya acordadas de cara a 2023 y cuando en octubre habrá elecciones presidenciales. El apoyo político y social del programa se verá bajo stress, y más si la inflación sigue siendo elevada”.
Dólar y reservas
El informe señala que, aunque la tasa de devaluación oficial ha aumentado, “se mantiene por debajo de la inflación, lo que lleva a una mayor apreciación del tipo de cambio real” que calcula en hasta un 12% adicional desde fines de 2021.
En tanto, en relación a las reservas, el staff advierte que: “Las reservas internacionales netas después de excluir las líneas swap y los encajes sobre los depósitos de divisas se ubican en torno a los US$2.000 millones (equivalentes a algo menos de un mes de importaciones), con reservas líquidas en territorio negativo”.
Para el período del programa, se espera que los excedentes comerciales acumulados proyectados (US$ 39 000 millones) y las entradas netas de inversiones extranjeras (US$ 27 000 millones) compensen con creces las obligaciones de la deuda externa neta y permitan una acumulación de reservas internacionales (definición del programa) de aproximadamente US$ 15 000 millones.
Ajuste y subsidios
El informe insiste en la necesidad de llevar a cabo el ajuste en el gasto público que seguramente será complicado efectuar para un Gobierno peronista en un año electoral como es el de 2023.
“Reducir el déficit fiscal de 2,5% del PBI a 1,9% será crítico para moderar el crecimiento de las importaciones, lograr acumular reservas, mejorar la sostenibilidad de la deuda y reducir la dependencia del Tesoro a la hora de financiar su déficit con el Central. Esto requerirá más controles en el gasto público y una mayor eficiencia de los subsidios y el gasto social brindando espacio para la expansión de la infraestructura energética y la asistencia de los más vulnerables”, recalca el informe.
Por otro lado, estima que “el ajuste subyacente se estima en 0,9% del PIB, Las políticas que sustentan el ajuste fiscal en 2023 incluyen: (i) reducciones en los subsidios ( 0,5% del PIB), principalmente en el sector energético, y también con algunos ahorros en los sectores de agua y transporte; (ii) la racionalización de la asistencia social (0,7 % del PIB), lo que refleja una reversión de los bonos de emergencia y esfuerzos para reducir la superposición de beneficios e incentivar la entrada al mercado laboral; y (iii) restricciones continuas en los salarios del sector público (incluso a través de un congelamiento en la contratación del sector público), transferencias a provincias y empresas estatales, y adherencia a la fórmula de indexación de pensiones.”
De esta manera, el informe del FMI conluye: “Si bien se prevé que el gasto en pensiones disminuya como porcentaje del PIB en 2023, en consonancia con la fórmula de indexación vinculada al crecimiento anterior de los salarios y los impuestos sobre la nómina, se espera que el gasto se recupere a mediano plazo y siga representando entre el 35 y el 40 % del total del gasto del gobierno federal.”
