Un año que termina distinto a como empezó. La advertencia de Monzó y la fuga hacia adelante. El ingreso a una nueva etapa. ¿Cómo ejercerá el presidente su liderazgo?
Por Agustin Cesio
El cierre de este 2016 significó, para el oficialismo, derrotas sonantes en el Congreso, lugar donde supo obtener sus triunfos más significativos. La Emergencia Social y la aprobación del proyecto de Ganancias que reunió a toda la oposición se volvieron la frutilla del postre: lo que en marzo parecía ir a todo motor, llega a diciembre con poca nafta en el tanque. Se le terminó lo que se le daba a Mauricio Macri.
Conforme iba transcurriendo todo esto, Emilio Monzó -en el ojo de la tormenta amarilla-, tuvo unas prolíficas apariciones mediáticas. Una síntesis de sus declaraciones permite ver un diagnóstico y un reclamo. A Luis Majul le vaticinó un 2017 de resistencia en el parlamento frente a los embates opositores, cosa que se les adelantó. A Ezequiel Spillman le aseguró que Cambiemos “se consolida como espacio de gestión pero no como espacio político”.
Sobrevuela a todo esto otra pregunta: la de la eficacia de la política adoptada para alcanzar los objetivos propuestos. Monzó no es el único en hacerla: en su misma sintonía se encuentra Gabriela Michetti, distanciada del jefe de Gabinete y del consultor externo Jaime Durán Barba.
Sin temor a equivocarse, se puede asegurar que la salida a este shock implica una fuga hacia adelante. Volviendo a la terminología automovilística, hay que meter primera de cara a las elecciones de 2017 -por ser oficialismo deberán hacerlo con más prisa-. El quid de la cuestión puede pasar a ser, de esta forma, la dirección hacia la que se deberá embarcar.
Tomemos por caso la provincia de Buenos Aires, la principal apuesta del macrismo. Porque se eligen senadores -más que nunca será la madre de todas las batallas- y porque el conurbano sigue siendo terreno adverso -y la abuela de todas las batallas-. Aquí las tendencias en pugna vienen ensayando sus opciones, con una particularidad: el vidalismo ya aplica lo que viene reclamando el monzonismo.
Si unos apuestan -en la Nación- a un armado que garantice gobernabilidad mediante la incorporación de gestores del peronismo, el nombramiento de Francisco Echarren como subsecretario de Vivienda revela que la gobernadora comparte más la estrategia del monzonismo de lo que hacen Macri y Peña. O que aplica sus postulados sin precisar sus exégetas.
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Pero esto no es más que uno de los ensayos del laboratorio cambiemista. Por otro lado pueden verse los nombres que se barajan para las listas bonaerenses: Gladys González, Facundo Manes, Jorge Macri, ¿Elisa Carrió? Bien puede arribarse a una opción que, en lugar de ampliar la base de sustentación, fortalezca una fuerza propia que practique una oposición de la oposición. Como en el último tramo del gobierno de CFK.
Dicho de otra manera, así como la Provincia le trae a Macri las mejores noticias, la política nacional le provoca disgustos. Y cada vez mayores. Unos negociaron y otros apostaron al todo o nada para luego recalcular. De esta manera, entre los traspiés y las concesiones a los a los propios como Carrió y a los ajenos, se ralentiza el proyecto macrista.
Las narrativas se repiten. En lugar de encauzar en su debido momento las potenciales amenazas, desde la Rosada optan por atribuir las culpabilidades de los fracasos a aquellos que no desean dejar gobernar. En otros tiempos eran llamados desestabilizadores. Mientras tanto, la recesión no abandona el horizonte y las expectativas no se traducen en realidades.
Ingresamos a una nueva etapa política y los primeros en haberlo advertido fueron, además del presidente de Diputados, Sergio Massa y los gobernadores peronistas. ¿Seguirá el primer mandatario desoyendo a los reivindicadores de la política? ¿Qué lectura hará de los recientes fracasos? ¿Persistirá en una senda que se ha empantanado?
No es menos cierto, entonces, que como se decía más arriba la forma de encarar el nuevo momento venga de la mano de la elaboración de una estrategia político electoral, particularmente en suelo bonaerense. La incidencia en ella puede volcar la balanza para alguno de estos alineamientos. ¿Alcanza con tener a María Eugenia Vidal como único activo político?
Cambiemos es un pluriverso de actores políticos con diferentes motivaciones. ¿Podrá Macri ejercer su liderazgo armonizando a quienes buscan gobernabilidad con los que quieren encerrarse en su núcleo duro?
