El jefe porteño consiguió que Vidal sea candidata en CABA y Santilli en provincia, pero la apuesta es tan ambiciosa como riesgosa.
Hace unos meses la conducción política de Juntos por el Cambio, y más precisamente la del Pro, estaba en discusión. Hoy ya no parece estar en tela de juicio: Horacio Rodríguez Larreta es el indiscutible líder político de la oposición y se perfila de cara a las elecciones presidenciales en 2023.
El último “triunfo” lo obtuvo la semana pasada, haciendo declinar a Jorge Macri su intención de ser candidato y alistarse al apoyo de Diego Santilli. Larreta escaló sin romper nada y concretó sus principales objetivos: que Vidal sea la candidata en CABA (corriendo a Patricia Bullrich); que su vicejefe porteño sea el que encabece el armado Pro en provincia y jubilar y correr de la escena a Mauricio Macri, quien se encuentra varado en Europa.
Valoro mucho a @jorgemacri, y su decisión es una gran muestra de grandeza y compromiso. Su rol es muy importante para la consolidación del PRO en la Provincia de Buenos Aires y el fortalecimiento de la unidad de @juntoscambioar. Vamos a seguir trabajando juntos en esa dirección.
— Horacio Rodríguez Larreta (@horaciorlarreta) July 15, 2021
Así, el jefe porteño acomodó en fila a todo el aparato político del Pro, despojó a Mauricio Macri de la conducción e hizo que ganara el ala más moderada dentro de un espacio en donde flotaban las diferencias en cuanto a los modos.
Todo este triunfo preliminar (faltan las elecciones) del larretismo es en efecto de adelantar las discusiones internas que se darán para el armado del 2023. Por su puesto, dicho logro representa una apuesta, y como tal, se corren riesgos.
Los movimientos de jugadores a gusto y piacere de Larreta trajeron recelos en dirigentes de peso dentro de la coalición como Loustau, Patricia Bullrich, Jorge Macri y Ritondo, por mencionar algunos.
Si bien el adelanto de estas discusiones podrían allanar el camino al propio Larreta y a su sector para las presidenciales (Vidal quiere ser presidenta) también se corre el riesgo de patinar y que el armado para llegar a la Casa Rosado quede condicionado por el apuro.
La UCR puede ser una de esas complicaciones. Apartado Macri y la lógica piramidal que imponía ese sector en los armados, el histórico partido tomó fuerza y con la candidatura de Facundo Manes pide pista en una colación donde no siempre fue bien tratado.
Gracias Facundo por acompañar a los argentinos! Te necesitamos para una tarea titánica: devolverle a los ciudadanos la esperanza con un verdadero proyecto de desarrollo. https://t.co/7FnxXEn85t
— Mario Raúl Negri (@marioraulnegri) July 3, 2021
La postulación del neurocientífico no es solo con las fichas puestas en la provincia, hay ahí una perspectiva más nacional que también apunta al embalaje de las siguientes elecciones. Radicales como Loustau, Cornejo y Negri entienden que en el duelo Santilli vs Manes se juega mucho más que bancas en el Congreso.
Incluso, la UCR reclama que haya lista de unidad para acompañar a Manes con una premisa contundente: “Cuando el mejor candidato era el de ellos nosotros acompañamos, ahora deberían hacer lo mismo”, reza un correligionario histórico.
Por eso, el capricho Santilli le podría costar caro a Larreta si no sale victorioso en lo que parecen hoy una inevitables internas. ¿Qué sucede si la UCR gana en provincia y exige, naturalmente, mayor protagonismo en la coalición? En caso de que suceda, ¿podrá Larreta consensuar y conseguir el apoyo que desea para ser el candidato presidencial?.
El jefe porteño se convirtió en el líder del Pro y apostó todo en estas elecciones de medio término para evitar las discusiones en el 2023. Pero es un pleno peligroso: si pierde en alguno de distritos claves (provincia) su sueño de ir por el sillón de Rivadavia podría frustrarse.
