En plena tensión entre Javier Milei y Paolo Rocca, el titular de la Unión Industrial Argentina publicó una columna en Clarín con una defensa explícita del CEO de Techint y una reivindicación política y cultural de las empresas líderes.
En medio del choque abierto entre el Gobierno nacional y el grupo Techint, el presidente de la Unión Industrial Argentina, Martín Rappallini, intervino en la discusión pública con una columna de opinión en el diario Clarín. Allí defendió a Paolo Rocca y planteó la necesidad de revalorizar a los grandes empresarios como actores centrales del desarrollo económico.
El texto, titulado “La transformación del país exige empresarios líderes globales y un nuevo prestigio social para quien produce”, evitó referencias directas al presidente Javier Milei y a la licitación de tubos de acero que desató el conflicto. Sin embargo, funcionó como una toma de posición política clara en favor del CEO de Techint, en un contexto de críticas oficiales y debate interno en la central fabril.
Desde el inicio, Rappallini sostuvo que el progreso no surge de manera abstracta y remarcó que los procesos exitosos tuvieron protagonistas concretos. En ese marco, afirmó: “Cuando uno habla en serio de progreso, hay una verdad simple que los países exitosos entendieron hace décadas: el desarrollo tiene líderes con nombres y apellidos”.
El presidente de la UIA vinculó el crecimiento sostenido con la existencia de una dirigencia empresarial fuerte. Describió ese esquema como una “clase dirigente empresarial, una burguesía moderna”, compuesta por empresarios que lideran la inversión, la innovación, la producción y el empleo, y que “empujan la frontera productiva de una sociedad”.
También subrayó el peso de las empresas líderes en la imagen externa del país. Según planteó, “hay una relación directa entre el prestigio internacional de un país y la calidad de sus empresas”, y sostuvo que las marcas actúan como “la carta de presentación” de una economía integrada al mundo.
En otro tramo de la columna, Rappallini defendió un modelo productivo con grandes compañías y PyMEs articuladas. Señaló que el desarrollo requiere “un entramado completo: el 1% de empresas líderes que empujan la escala, la tecnología y la exportación, y el 99% de PyMEs que forman el tejido territorial”. Afirmó que ese esquema se repitió en los países desarrollados y exigió un cambio cultural que valore la producción y la inversión.
Para reforzar esa idea, citó a Juan Bautista Alberdi, a quien definió como “el primer liberal argentino”, y recuperó una frase de Bases: “La nueva política debe tender a glorificar los triunfos industriales, a ennoblecer el trabajo, a rodear de honor las empresas”.
Sobre el cierre, el titular de la UIA concentró su argumento en la figura de Paolo Rocca. Lo presentó como un empresario involucrado de manera directa en la vida productiva y enumeró valores como la disciplina y la vocación de trabajo. “Un empresario comprometido no es solo alguien que dirige desde un escritorio: es alguien que vive su empresa”, afirmó, antes de identificarlo sin ambigüedades: “Todo eso es Paolo Rocca”.
Rappallini describió al CEO de Techint como un dirigente que “con más de 70 años sigue levantándose cada día para estar desde temprano en su empresa, recorriendo plantas, conociendo procesos, liderando equipos”, y señaló que ese tipo de liderazgo explicó el éxito de las economías más desarrolladas.
La publicación se conoció en el momento de mayor tensión entre el Gobierno y Techint, luego de que una empresa india ganara la licitación de tubos de acero y de los posteriores cuestionamientos públicos del Presidente a Rocca. La columna confirmó que la conducción de la UIA resolvió intervenir en el debate y fijar postura frente al conflicto.
