El presidente del Comité de Contingencia, Miguel Fernández, advirtió que la falta de liderazgo definido le impidió al partido presentar una boleta propia en 2025 y llamó a un proceso de normalización con miras al futuro.
El radicalismo bonaerense atraviesa un momento crítico tras las elecciones del 7 de septiembre, en las que sólo 10 de las 27 listas encabezadas por intendentes de la UCR consiguieron imponerse en sus distritos. La cifra se elevó a 12 si se incluye al espacio HECHOS, con presencia radical.
Sin embargo, la debilidad en los resultados se sumó a la decisión de no competir con una boleta propia en los comicios de octubre, profundizando la crisis en el partido centenario.
Miguel Fernández, titular del Comité de Contingencia de la UCR provincial, sostuvo que «la falta de una conducción clara» fue el principal motivo que impidió al radicalismo presentarse de manera independiente en las elecciones. «Es una elección de medio término que se nacionalizó mucho, donde pareció más una PASO que una elección provincial en algunos aspectos. Tener una doble conducción, colegiada y demás, impidió que el radicalismo pudiera ir con una boleta propia que lo represente», señaló.
En relación al desempeño electoral, Fernández reconoció que en varios distritos los votos del radicalismo se redujeron. No obstante, pidió evitar dramatismos aunque dejó una advertencia: «La gente dio un mensaje con su voto y la política lo que tiene que hacer es entender ese mensaje y es actuar en consecuencia».
Las diferencias internas también se expresaron en el cierre de alianzas. Mientras un sector, alineado con Martín Lousteau, mostró mayor afinidad hacia un acuerdo con Provincias Unidas, otros -incluido Fernández-, se inclinaron por la Coalición Cívica. El sector del abadismo, en tanto, rechazó sumarse a la alianza Somos Buenos Aires, lo que evidenció nuevamente las divisiones dentro del partido.
De cara al futuro, el dirigente radical remarcó que la UCR debe encarar un proceso de reorganización con vistas al 2027. «Ninguna organización se puede conducir con doble comando. Luego de una discusión de qué es el radicalismo, para qué estamos, qué representamos, vamos a normalizar de una buena vez nuestro partido», sentenció Fernández, insistiendo en la necesidad de una conducción única y con “nombre y apellido” que sea acompañada por la convención provincial.
