La Legislatura bonaerense, dividida por la posición de los referentes ante el Gobierno nacional.
La Unión Cívica Radical (UCR) está en una encrucijada desde la llegada del presidente, Javier Milei, a la Casa Rosada, aunque desde antes, con la irrupción de La Libertad Avanza (LLA) y los coqueteos del PRO con los libertarios, sus dirigentes ya habían empezado a sentirse incómodos en la alianza de Juntos por el Cambio que se desvanecía de a poco.
Ya con el nuevo Gobierno en marcha, muchos diputados y senadores intentan ser una oposición «responsable» y «dialoguista», con aires de apoyar las modificaciones que quiere impulsar el presidente, aunque siempre con la «institucionalidad» por encima de cualquier decisión. Pero, así y todo, la votación de la ley ómnibus acarreó una interna en los boina blanca que se trasladó a la Legislatura de la provincia de Buenos Aires.
El diputado nacional, Facundo Manes, quien había hecho la campaña del 2021 para las legislativas con el objetivo de competir en las presidenciales del año pasado, pero se encontró con la resistencia de varios de los referentes de la UCR, votó en contra de la ley impulsada por el oficialismo a diferencia de sus compañeros de bancada que son presididos por Rodrigo De Loredo (con quien también tuvo una pequeña interna que puso en peligro la integridad del bloque radical en Diputados).

Manes prefirió combatir contra el Gobierno. En cambio, el sector del presidente del comité provincia, el senador nacional, Maximiliano Abad, decidió negociar. El neurocientífico, junto a Pablo Juliano, ambos bonaerenses, fueron los únicos dos integrantes que decidieron despegarse de Milei -de hecho, el médico fue muy crítico sobre las políticas y el contenido del proyecto de ley-.
Esto provocó, sin que haya enormes brechas ideológicas, que Abad se distanciara de Manes, antiguo referente y quien despertó cierta esperanza para la renovación del radicalismo. El marplatense y su sector, que fueron de la mano de Patricia Bullrich y Néstor Grindetti en las elecciones, consideran que el médico apuesta un pleno a su proyecto personal, alejado de la disciplina partidaria que tanto resaltan en el partido centenario.
Como consecuencia, esta grieta dentro de la UCR se trasladó a la Legislatura bonaerense. La bancada de referenciada en Manes, encabezada por el platense, Claudio Frangul (bloque Acuerdo Cívico UCR + GEN) apuntó a los abadistas para señalar una supuesta contradicción. «Vamos a remarcar donde estamos parados. No se entiende que acá sean opositores a las políticas de Milei y cruzando la General Paz las apoyen», expresó.

La legisladora de El Saladillo, Alejandra Lordén, parte del espacio leal a Abad y que conduce otro marplatense, Diego Garciarena, contestó lo que dijo Frangul: «Nosotros también sabemos dónde nos paramos, del lado de la Educación y la Salud pública». El tema es qué harán los legisladores de Abad si el PRO decide unirse a los libertarios a nivel nacional.
Para estar atento a todo lo que ocurre en la Provincia y entender el panorama actual de cara al futuro (el año que tiene son las elecciones y aunque todavía estén lejos, la rosca empezó), Abad mantiene reuniones periódicas con su círculo más cercano, integrado por dirigentes, antiguos jefes comunales y legisladores para empezar a diagramar el rol de la UCR y si la alianza con el PRO está definitivamente rota en Juntos por el Cambio.
Muchos dirigentes boina blanca empiezan a jugar y entienden que esa alianza con el espacio amarillo está totalmente rota y anacrónica. A partir de ahí, los distintos referentes empiezan a delinear qué será del futuro de la UCR: ¿otras alianzas? ¿con quién? ¿buscar ir en soledad en un contexto donde los partidos políticos construyen espacios amplios y perder presencia? Pocas respuestas para muchas preguntas
