La jueza de la causa pasa por alto los vínculos con Revolución Federal y el financiamiento empresario.
En medio de las internas del Frente de Todos, la semana pasada Alberto Fernández y Cristina Kirchner coincidieron en algo: cuestionar la investigación judicial sobre el intento de magnicidio a la vicepresidenta. Y hay fundamentos de sobra.
Sucede que son varios los elementos en la causa que la jueza María Eugenia Capuchetti decidió pasar por altos. Entre ellos, la posible implicancia del diputado Gerardo Milman que se enteró del atentado y no lo denunció ni lo frenó y el financiamiento de la empresa de Caputo a Revolución Federal.
En el caso del dirigente ligado al sector político de Patricia Bullrich, la jueza rechazó la realización de dos medidas que pidieron los abogados de Cristina ( José Manuel Ubeira y Marcos Aldazábal) para que se investigue lo declarado por Jorge Arbello, asesor del diputado Marcos Cleri, del Frente de Todos, que escuchó a Milman decir “cuando la maten yo estoy camino a la costa”.
Incluso, Ubeira y Aldazábal ofrecieron darle a la magistrada una copia, certificada por escribano, de la pantalla del mensaje enviado por el denunciante, Arbello, muy poco después del ataque contra Cristina. El texto que le mandó a Cleri consignaba: “ayer cuando salí de la oficina fui a comer a Casablanca. Al lado mio estaba Milman con dos pibas y graciosamente decía cuando la maten estoy camino a la costa. Y se mataban de risa». El mensaje se mandó el día del atentado a las 22.36. La jueza, irrisoriamente, ni siquiera quiso certificarlo.
Hoy en Página 12 “La Justicia en Modo Macri”. Exacta y precisa descripción de las maniobras del Partido Judicial.https://t.co/cO0E3y1ELS pic.twitter.com/ghDjk9n3za
— Cristina Kirchner (@CFKArgentina) November 7, 2022
Otro interrogante que parece no interesarle a la magistrada: ¿Qué pasa con los fondos que recibió Jonathan Morel de Revolución Federal?.
Cómo se sabe, Morel recibió unos 13 millones de pesos, ocho millones en blanco y unos cinco millones en negro, por parte de la empresa Caputo Hermanos, por unos supuestos trabajaos de carpintería.
Efectivamente el edificio existe y hubo muebles que se mandaron, pero a esta altura ya debería saberse cuánto valían realmente esos muebles. Capuchetti nunca avanzó en ese sentido de la causa para intentar saber fehacientemente el por qué de ese dinero.
Cristina hizo referencia a ese polémico financiamiento el viernes en Pilar: los que trataron de matarla “no fueron indignados. Era gente que recibía millones de pesos por hacer esto”.
Este lunes la ex presidenta compartió una nota de Página 12 donde detalla las falta de voluntad de la jueza para investigar elementos que podrían ser cruciales para saber la trama completa detrás del intente de magnicidio a Cristina.
