Justo en la semana en que Kirchner alentó a Scioli para que tuviera “fuerzas para depurar la Bonarense”, dos efectivos fueron acribillados por delincuentes en San Isidro y San Martín. Los medios que más hablan de Inseguridad a diario, aprovecharon la coyuntura para “contarnos” que la fuerza tiene “Policías buenos”. Fue en coincidencia con el Gobernador, quien designó a Paggi por Salcedo, algo que estaba pensado desde la primavera del año pasado.
Por Eduardo Román
Pasan cosas raras en la Policía Bonaerense, uno de los factores de poder decisivos y permanentes en la provincia más grande del país. Una institución de 47 mil efectivos -la mayor de Argentina- también es acusada de corrupción, "gatillo fácil" y "enriquecimiento ilícito".
Después que en el año 96, el entonces gobernador Duhalde dijera que tenía “la mejor policía del mundo” y se tuviera que arrepentir tras el asesinato de José Luis Cabezas; la Bonarense deambuló entre las “balas a los delincuentes” que pedía Ruckauf y los intentos reformistas de Felipe Solá con León Arslanián. Todo terminó en fracaso.
Una década de cambios en las cúpulas de la fuerza y distintos ministros en el área no modificaron la realidad de inseguridad y descrédito de la que goza la Policía entre los bonaerenses.
LA IRRUPCIÓN MEDIÁTICA DE LA POLICÍA BUENA
El comienzo de la semana pasada lo tuvo al ex presidente ocupándose de los uniformados: “Fuerza Gobernador, para realizar esa limpieza que la Policía necesita…”, le dijo Kirchner a Scioli durante un acto en el conurbano.
Extraña coincidencia, apenas 48 horas después, Aldo Garrido era asesinado en San Isidro a plena luz del día frente a Tribunales cuando intentaba frustar un asalto. Un hecho que terminó en la remoción de Salcedo como jefe de la fuerza, quien fue reemplazado por Juan Carlos Paggi, un profesor en ciencias políticas, quien enseguida afirmó a la prensa que “el desafío es tener 50.000 Garridos vivos”.
Justamente desde importantes medios de comunicación pertenecientes al establishment, liderados por C5N y el grupo de Daniel Hadad, se intentó imponer en la agenda periodística y la impresión de la gente, la existencia del “policía bueno”, al servicio del pueblo. Algo de lo que no dudamos, pero que seguramente se aprovechó, casualmente, la oportunidad para salir a cruzar los dichos de Kirchner en el sur del Gran Buenos Aires.
El golpe de efecto del cambio de Paggi por Salcedo no terminó ahí porque el viernes y durante todo el fin de semana, los medios continuaron hablando de otro policía bueno asesinado. El jóven sargento Leandro Melizza de 27 años acribillado por seis delincuentes en Villa Maipú. Justo ahora que el gobernador Scioli, a quien le va su suerte política en este tema, insiste con todas las dudas que le quedaron acerca de la participación de la Policía en el secuestro del verano del empresario Bergara y declara: “ Recuperar la confianza entre la gente y la Policía es nuestro objetivo”.
Por Eduardo Román
