Ni la intervención de Guillermo Francos logró frenar la comisión que estudiará el caso de la criptomoneda $LIBRA que el presidente había promocionado. La Casa Rosada enfrenta un creciente desgaste en su relación con los gobernadores y suma tensión en el Congreso.
Luego de que la Cámara de Diputados aprobara la conformación de una comisión investigadora por el supuesto fraude con la criptomoneda $LIBRA —caso que salpica al presidente Javier Milei—, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, sostuvo que esta iniciativa parlamentaria no representa una derrota para el oficialismo. “Es bastante común que en periodos electorales se aprovechen estas oportunidades para beneficio político”, manifestó.
En diálogo radial, Francos consideró que esta situación no implica un golpe para la administración de Milei. “Si uno analiza esto, este tema de la cripto es la primera vez que le pueden entrar con algo al Gobierno para criticar. Es un tema que está investigando la Justicia”, explicó. Además, señaló: “No creo que sea un duro golpe para la gestión. Creo que los temas importantes del Gobierno son otros, no la discusión política menor”.
Según el funcionario, la Cámara baja actuó dentro de sus atribuciones: “Entiendo que politizado, pero lo cumple y la Constitución así lo establece”. También aclaró que estará presente cuando se lo convoque al Congreso: “No tengo ningún problema en ir”. Indicó que incluso había ofrecido responder preguntas durante la presentación de su informe mensual el siguiente miércoles, pero que se optó por una interpelación específica el martes 22. “Me ofrecí a responderlas en esa oportunidad, pero la política genera este debate y prefirieron hacer una sesión especial y citarme a una interpelación el martes 22 en el Congreso”, dijo.
Respecto al caso de la criptomoneda, el ministro remarcó que el Presidente no tuvo responsabilidad alguna en el tema. “Al Presidente le pareció que era un tema interesante para la Argentina y lo compartió. Esa fue toda su participación. Cuando vio que había cuestionamientos lo retiró. No hubo ninguna actitud de dolo particular”, enfatizó.
Por otro lado, el jefe de Gabinete descartó que el rechazo del Senado a los pliegos de Manuel García Mansilla y Ariel Lijo, propuestos por el Ejecutivo para cubrir vacantes en la Corte Suprema, signifique un traspié para el Gobierno. “El Gobierno hizo lo que tenía que hacer y el Senado no lo aceptó”, resumió.
Detalló que “el Presidente sugirió, como corresponde, a dos jueces para dos vacantes. Lo hizo a principios del año pasado. Se tardó todo un año y se cumplieron todos los plazos, pero no se dieron acuerdos. Terminado el periodo ordinario, el mandatario los propuso para el extraordinario, pero como siguieron sin tratarse entonces se designaron por decreto. La validez del decreto del Presidente es incuestionable”.
En ese sentido, Francos apuntó contra el Senado por la motivación política detrás del rechazo: “Creo que el Senado rechazó ambos pliegos por una cuestión política. No podemos perder de vista que estamos en un periodo electoral, que el Presidente está logrando cuestiones económicas que nadie pensaba que iban a salir”.
También negó que haya una pérdida de respaldo por parte de los gobiernos provinciales. “Son rumores”, respondió al ser consultado. Mencionó que en el caso de Córdoba, el gobernador Martín Llaryora se comunicó con él, pero “no habló de una falta de entendimiento”. Y agregó: “Hay otros gobernadores que pueden apoyar y otros a los que en ciertos momentos les cuesta más”.
En su análisis político, Francos también se refirió a las internas del peronismo: “El peronista-kirchnerista tiene un lío que no saben cómo manejar; como en Buenos Aires, donde [Axel] Kicillof se le plantó a Cristina Kirchner y le dijo ‘señora, esto va a ser como yo digo’ y parece que la señora está enojada. Ahora, los otros satélites tienen que ver cómo juegan en esa contienda”, lanzó.
En cuanto al paro convocado por la CGT, el funcionario fue crítico. “Es un poco difuso el temario de la convocatoria para mañana. Supongo que si cuestionaron a la UTA por no adherir al paro, es porque no se sienten seguros”, opinó. Según él, la decisión de la central obrera fue una reacción tardía tras los incidentes ocurridos semanas atrás frente al Congreso durante una manifestación de jubilados.
“La CGT notó que se había quedado afuera y llamó al paro con cuestionamientos difusos y que no tienen mucho sentido. Tuvimos que despedir gente y eliminar organismos porque hay que adecuarse al país que recibimos y hacer los ajustes que se requieren. Y lo vamos a seguir haciendo para salir de la situación en la que nos dejaron los gobiernos kirchneristas”, justificó.
Finalmente, remarcó que el Ejecutivo no está preocupado por la medida de fuerza. “Después la sociedad juzgará si los dirigentes sindicales tienen representatividad o no”, expresó. Y añadió que el tema de los contratos laborales genera inquietud entre los gremios: “El tema de los contratos laborales sí le preocupa a la dirigencia gremial y tendremos que conversar con ellos. Entre los países emergentes, la Argentina está en condiciones de cumplir sus compromisos. El mundo nos mira como un lugar para invertir, pero la ley de contrato de trabajo es una traba que tiene el país. A los empresarios les preocupa esto”, concluyó.
