Vestida de fiesta, la ciudad festejó su cumpleaños colmando Plaza Moreno desde temprano. Por la tarde diez bandas locales deleitaron a los más jóvenes, luego vino el ritmo de la mano de La Bomba de Tiempo y la cubana Yusa, para finalizar con el esperado show de Gieco ante más de 100 mil personas. No faltaron tampoco los tradicionales fuegos artificiales que iluminaron el cielo platense.
La ciudad de las diagonales se vistió de fiesta una vez más para festejar su propio cumpleaños, nada más y nada menos que el 127º aniversario. Más de 100 mil personas se reunieron en Plaza Moreno –corazón y epicentro de la ciudad- para disfrutar de una jornada musical al aire libre, que tuvo como figura central al querido León Gieco.
Desde temprano, grupos de jóvenes, con el infaltable mate, se acercaron a la plaza a disfrutar de la música de diez bandas locales. Luego, ya cayendo la tarde, fue el turno del grupo de percusión “La Bomba de Tiempo” que se presentó junto a la cantante cubana Yusa y le imprimió ritmo a la noche.
Recién pasadas las 22 fue el turno del esperado Gieco quien le cantó el feliz cumpleaños a la ciudad. En una primera parte del espectáculo deleitó al público con un homenaje a distintos grandes de la música como Atahualpa Yupanki, Violeta Parra, Víctor Jara y Jorge Cafrune. Después presentó el trailer de la película “Mundo Alas” y bailaron dos integrantes del proyecto que lleva dicho nombre al ritmo del tema “La Memoria”. También sonaron temas como "El fantasma de Canterville", "En el país de la libertad" y "Hombres de hierro”.
Finalmente presentó su nuevo trabajo “Un León D-mente”, que surge de su unión con el grupo de Andrés Giménez (ex Animal). Juntos le imprimieron un tono más rockero a canciones como “El Angel de la bicicleta” o “El ídolo de los quemados” y le dedicaron “Cinco siglos igual” al presidente Evo Morales y a todos los bolivianos. La multitud cantó, aplaudió, bailó e incluso hizo pogo a lo largo del repertorio. Se vieron algunas banderas en defensa de Derechos Humanos y no faltó el clásico “hay que saltar, hay que saltar, el que no salta es militar”.
A medianoche Gieco se despidió y dio lugar a los tradicionales fuegos artificiales que iluminaron el cielo platense y que esta vez sorprendieron por su extensa duración. Sorprendió aún más que, una vez terminado, Gieco retornase al escenario para convidar al público con unos temas más. Entre los cuales, como no podía faltar, estuvo “Sólo le pido a Dios”.
FESTEJOS EN LA SEMANA
Desde el lunes la ciudad venía anticipando su cumpleaños con una serie de actividades organizadas desde el municipio platense. Ese mismo día, Gieco dio una conferencia de prensa acompañado del intendente Pablo Bruera en la que agradeció su inclusión en los festejos del 127º aniversario.
“Es un honor, después de toda la actividad que yo tuve acá y lo que significa esta ciudad para mí. Yo empecé tocando acá en La Plata, fue una de las ciudades a las que al principio, cuando yo todavía no tenía nada grabado, veníamos a tocar y compartir con grupos de acá. Además he desarrollado una cantidad de eventos increíble en La Plata. La cantidad de veces que vine a tocar y de diferentes formas, con los coros, para Rosa Bru, con mi grupo… Ahora agradecemos esta oportunidad, que nos hayan contratado para los 127 años de La Plata”, dijo Gieco.
El martes Bruera inauguró una muestra de fotos del Museo de Ciencias Naturales en el tramo de Avenida 51 entre 8 y 9. La exposición fotográfica, compuesta por cien gigantografías, retrata la historia de dicha institución -uno de los emblemas de la ciudad- desde su construcción hasta el día de hoy.
Finalmente, el mismo jueves el intendente comenzó la jornada temprano, izando el Pabellón Nacional en Plaza Moreno y visitando el Museo Dardo Rocha. Luego, junto a su esposa, presenció el Tedeum oficiado por el arzobispo Héctor Aguer en la Catedral y colocó una ofrenda floral en la cripta donde descansan los restos del fundador de la ciudad.
Durante la tarde, visitó el Club Hípico y asistió al Hipódromo para entregar los premios Municipalidad de La Plata y el Internacional Dardo Rocha.
Por Laura Elisandro

