El gobernador se animó el año pasado, se plantó ante el universo K y dijo que quería ser Presidente. Ya tiene armado el estrecho equipo de campaña, con personas de confianza, que profundizará las estrategias políticas y de comunicación luego del mundial de Brasil 2014. La militancia ya salió a la calle.
Por César Morielli
El año pasado hizo algunos pronunciamientos que provocaron el repudio del arco ultra del kirchnerismo. Haciendo equilibrio de crisis en crisis, en una provincia en constante ebullición y con una economía raquítica, puesto en jaque por la inseguridad, y asestado constantemente por la verba de Unidos y Organizados, el gobernador Daniel Scioli aguanta como puede la transición hacia el 2015 y no baja sus aspiraciones presidenciales. De todos los referentes que integran el “proyecto nacional y popular” que comenzó Néstor Kirchner en 2003, es el que mejor mide. A pesar de todo. En las encuestas, las diferencias con Sergio Massa se reducen de a poco.
Hay un puñado de personas, un grupo muy reducido, que integra la mesa chica del gobernador. Son los más escuchados a la hora de diagramar estrategias. Y además los más antiguos. Algunos están con Scioli desde que era diputado nacional. En momentos donde las cartas parecen repartirse nuevamente, en el universo de la gestión bonaerense todos quieren acercase lo máximo posible a ese círculo. Pero incluso ministros de gran peso en la gestión están afuera de la órbita más pequeña del ex motonauta.
El que tiene luz verde para opinar y ejecutar es Alberto Pérez, jefe de Gabinete del gobierno provincial. Fue el jefe de los equipos técnicos de Scioli durante la vicepresidencia de la Nación. Es el hombre más importante del círculo.
El segundo lugar seguramente es el de Martín Ferré. Un multiministeriable que encabezó las carteras de Producción y Desarrollo Social. Para ocupar esos lugares tuvo que tomar licencia dos veces de la diputación provincial. Mientras el mandatario provincial fue vicepresidente de la Nación, Ferré fue nombrado director del Instituto Federal de Estudios parlamentarios (IFEP) del Senado de la Nación. Hoy es secretario general de la Gobernación, un cargo político estratégico.
Más atrás aparece Martín Cosentino. Actualmente diputado provincial. Uno de los brazos ejecutores de la nueva militancia sciolista y espada del oficialismo en el Parlamento.
Los últimos lugares los ocupan familiares del gobernador. El más conocido es José “Pepe” Scioli, quien coordina las giras por el interior y el exterior, y organiza los encuentros con gobernadores del resto del país. Desde la “Fundación Desarrollo Argentina” quedó al frente de los equipos de campaña que diseñarán el esquema económico. Tendrá más apariciones públicas luego del mundial de Brasil 2014.
Lucía Maffrand es prima del gobernador Scioli y ocupa la subsecretaria de Políticas de Integración. Antes había ocupado una de las direcciones de Desarrollo Social, pero renunció por diferencias con Baldomero Álvarez. Hoy es importante en la relación con los intendentes y se pone la pechera naranja para promocionar la gestión en toda la provincia.
Son pocos pero son los que más confianza ganaron en la libreta de apuntes del gobernador Scioli. Deben armar la usina de ideas que buscará catapultar al ex motonauta hasta la Rosada. El primer paso es achicar el margen con Massa. Luego habrá que superar los escollos dentro del kirchnerismo. En internas o como sea. El abanico de estrategias para el 2015 es amplio. Por lo pronto ya salieron a la cancha las agrupaciones militantes. La DOS, Juan Domingo, Jóvenes con Scioli, Peronismo 2020, Grupo Descartes, Jóvenes con Scioli, entre otras, se organizan en todo el conurbano.
